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Los “pooles de vacas” ganan terreno entre inversores.-

Luego de años de restricciones, el mundo finalmente parece comenzar a jugar a favor de la ganadería argentina.

A más de un año del levantamiento completo de las trabas para exportar, ahora se suma el buen contexto internacional que hace prever, tanto a funcionarios como a empresarios, un salto de las ventas al mundo.

En este contexto, así como se esperan más contenedores refrigerados saliendo por el puerto, también se prevé un mejor clima de negocios para quienes evalúan poner dinero en el primer eslabón de la cadena: es decir, en el campo mismo.

Sucede que esta mayor demanda internacional también está incentivando a pequeños inversores a sumarse a los “pooles de vacas”, o fondos ganaderos.

Criar cabezas poco a poco está volviendo a ser negocio. Hasta 2015, con las exportaciones cerradas, el precio de la hacienda en pie estaba muy deprimido. No había incentivos y por eso se perdieron cerca de 10 millones de animales en menos de una década, ahora, la demanda externa está en aumento, y esto está incentivando a que pequeños ahorristas se sumen a este tipo de fondos

Los fondos ganaderos, si bien todavía no prometen rentabilidades astronómicas en dólares, están ganando atractivo conforme mejoran las expectativas para el sector.

Lejos quedaron las tensas reuniones con el entonces secretario de Comercio, Guillermo Moreno, que había hecho del cierre de las fronteras una costumbre habitual para inundar el mercado interno con materia prima y poder hundir los precios.

Ahora, se pregona que la Argentina debe convertirse en supermercado del mundo. Y la carne ocupa un espacio privilegiado en la agenda oficial.

El acercamiento del Gobierno con China es un dato clave para el sector ganadero y la industria frigorífica en particular: en los tres primeros meses del año, el gigante asiático compró más de 16.000 toneladas de cortes argentinos, lo que implicó un crecimiento de casi 160%, consolidándose como el principal destino.

En marzo, último dato oficial, se alcanzó el mayor volumen mensual exportado de los últimos siete años.

Y las perspectivas mejoran si se tiene en cuenta la buena sintonía entre el presidente Macri y su par estadounidense, Donald Trump, quien tras dar luz verde al ingreso de limones ahora está evaluando levantar las barreras al bife argentino, que desde hace 15 años tiene vedado su ingreso al país del norte.

El ministro de Agroindustria, Ricardo Buryaile, aseguró días atrás que ya se iniciaron todos los trámites para poder iniciar los primeros envíos al mercado estadounidense antes de fin de año.

Si a esto se le suma la crisis que está viviendo el sector frigorífico de Brasil -luego del escándalo por las denuncias sobre comercialización de carne podrida-, entonces el país está ante una oportunidad clave.

En este contexto, el titular de la Secretaría de Agregado de Valor del Ministerio de Agroindustria, Néstor Roulet, afirmó que la Argentina está en condiciones de despachar cerca de 400.000 toneladas, por encima de las 270.000 del año pasado.

De concretarse, significaría el regreso al selecto “club” de los 10 mayores exportadores

del mundo.-

 

 

Daniel Falduti

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