La vida moderna está llena de ruido: aparatos, tráfico, pantallas, estímulos y más, privan nuestros días de silencio. De hecho, la exposición al ruido ambiental tiene diversos efectos sobre nuestra salud, no solo en la audición, sino también generando trastornos de sueño, problemas cognitivos y enfermedades cardiovasculares. Es por eso que el silencio se ha convertido en una especie de lujo.
Los beneficios de la ausencia de sonido en nuestro cerebro son los siguientes:
1- Alivio de estrés y tensión.
Dos minutos de silencio son incluso más relajantes que escuchar música anti estrés durante el mismo período de tiempo. La ausencia de ruido favorece la circulación sanguínea en el cerebro y libera tensiones.
2- Restauración de la atención.
A veces, cuando se agotan nuestros recursos de atención y nuestra mente se fatiga, solemos distraernos. Dificultad para concentrarse, tomar decisiones y resolver asuntos suelen ser algunos de los síntomas de este cansancio. El silencio nos permite bajar nuestra “guardia sensorial” y restaurar la atención, refrescando nuestra cabeza para volver a la actividad.
3- Activación de la “red en modo automático”.
Esto ocurre cuando soñamos despiertos, meditamos, fantaseamos sobre el futuro, dando lugar a pensamientos, emociones, recuerdos e ideas. El silencio suele ser una forma sencilla de llegar allí, permitiéndonos ser más creativos y reflexivos.
4- Regeneración de células cerebrales.
Un estudio publicado en la revista Brain en el año 2013 afirmó que el silencio puede hacer crecer al cerebro, indicando que 2 horas de silencio diario permiten el desarrollo de nuevas células en el hipocampo. A su vez, la investigación determinó que la ausencia de sonido puede ser terapéutica para enfermedades como la depresión y el Alzheimer.
Fuente: Universia Argentina.