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¿Qué nos impide amamantar? Las respuestas podrían sorprenderte

Después de una incansable lucha por amamantar a su hija, Kimberly Seals Allers empezó a explorar por qué tantas mujeres estadounidenses optan por no dar lactancia. ¿Quizás porque había sido dada de alta del hospital con una bolsa de regalo llena de compuestos lácteos? ¿Porque un pediatra la animó a complementar la lactancia materna con eso? ¿Porque cuestionaba la capacidad de su cuerpo para producir suficiente leche para su hijo?

Era una duda creada por la industria de la fórmula de lactancia artificial. Una táctica de marketing muy efectiva“, comentó Allers.

Su libro The Big Letdown (El gran fraude) se sustenta en varias investigaciones para reforzar sus afirmaciones. En su opinión, las compañías de fórmula hacen millones de dólares convenciendo a las mujeres de que no son capaces de hacer una de sus funciones corporales más básicas. Por eso “han gastado millones de dólares en marketing destinados a las mujeres, los médicos, hospitales, científicos y políticos para acabar con la lactancia materna”.

Allers reconoce que amamantar es una cosa difícil. Los obstáculos son reales, y las mujeres necesitan apoyo, educación y estímulo para lograrlo. Pero en vez de ver la lactancia materna como un desafío por el que luchar, las mujeres reciben una botella de formula. “Les dicen que se rindan y que no se sientan mal”, lamenta.

Ella confiesa ser una cara poco visible dentro del debate de la lactancia. Es una mujer negra dentro de un movimiento que ha sido dominado, principalmente, por blancas de clase media. Allers está participando en comunidades de color para transformar la idea de que la lactancia materna es un mensaje de empoderamiento.

Portada del libro “The big letdown” de Kimberly Seals Allers (The Washington Post)

Pregunta: Su libro cita la investigación de que solo el cinco por ciento de las mujeres son incapaces de producir suficiente leche. Sin embargo, muchas mujeres creen que necesitan complementar u optar por la fórmula para alimentar a sus bebés. ¿De dónde viene esa confusión?

Respuesta: Se nos ha dado un mensaje de que no debemos confiar en nuestros cuerpos para hacer lo que saben hacer. Nadie se despierta y se preocupa por si sus riñones dejarán de funcionar. Cuando se trata de la lactancia, las mujeres dudan. Es el mensaje que recibimos cuando nos dan una bolsa de fórmula “por si acaso”. La semilla de la duda se coloca en nuestra mente.

Como mujeres, tenemos que empezar a cuestionarnos a nosotras mismas ¿Por qué tenemos que dudar de eso? ¿Por qué tengo confianza en mis habilidades biológicas e intelectuales y eso es lo único que estoy cuestionando? El hecho de sembrar semillas de dudas es una herramienta de marketing muy eficaz.

Pregunta: Muchas madres tienen la presión de trabajar, criar a los niños, mantener un hogar limpio, cuidar su cuerpo y mantener un matrimonio feliz. ¿Cómo puede The Big Letdown llegar a las madres que están eligiendo las alternativas? ¿Qué puentes podemos construir para conectar a los padres que ya sienten una gran presión por hacer lo mejor por sus hijos y ven la lactancia materna como la mejor opción?

Después de una incansable lucha por amamantar a su hija, Kimberly Seals Allers empezó a explorar por qué tantas mujeres estadounidenses optan por no dar lactancia. ¿Quizás porque había sido dada de alta del hospital con una bolsa de regalo llena de compuestos lácteos? ¿Porque un pediatra la animó a complementar la lactancia materna con eso? ¿Porque cuestionaba la capacidad de su cuerpo para producir suficiente leche para su hijo?

Era una duda creada por la industria de la fórmula de lactancia artificial. Una táctica de marketing muy efectiva“, comentó Allers.

Su libro The Big Letdown (El gran fraude) se sustenta en varias investigaciones para reforzar sus afirmaciones. En su opinión, las compañías de fórmula hacen millones de dólares convenciendo a las mujeres de que no son capaces de hacer una de sus funciones corporales más básicas. Por eso “han gastado millones de dólares en marketing destinados a las mujeres, los médicos, hospitales, científicos y políticos para acabar con la lactancia materna”.

Allers reconoce que amamantar es una cosa difícil. Los obstáculos son reales, y las mujeres necesitan apoyo, educación y estímulo para lograrlo. Pero en vez de ver la lactancia materna como un desafío por el que luchar, las mujeres reciben una botella de formula. “Les dicen que se rindan y que no se sientan mal”, lamenta.

Ella confiesa ser una cara poco visible dentro del debate de la lactancia. Es una mujer negra dentro de un movimiento que ha sido dominado, principalmente, por blancas de clase media. Allers está participando en comunidades de color para transformar la idea de que la lactancia materna es un mensaje de empoderamiento.

Portada del libro “The big letdown” de Kimberly Seals Allers (The Washington Post)

Pregunta: Su libro cita la investigación de que solo el cinco por ciento de las mujeres son incapaces de producir suficiente leche. Sin embargo, muchas mujeres creen que necesitan complementar u optar por la fórmula para alimentar a sus bebés. ¿De dónde viene esa confusión?

Respuesta: Se nos ha dado un mensaje de que no debemos confiar en nuestros cuerpos para hacer lo que saben hacer. Nadie se despierta y se preocupa por si sus riñones dejarán de funcionar. Cuando se trata de la lactancia, las mujeres dudan. Es el mensaje que recibimos cuando nos dan una bolsa de fórmula “por si acaso”. La semilla de la duda se coloca en nuestra mente.

Como mujeres, tenemos que empezar a cuestionarnos a nosotras mismas ¿Por qué tenemos que dudar de eso? ¿Por qué tengo confianza en mis habilidades biológicas e intelectuales y eso es lo único que estoy cuestionando? El hecho de sembrar semillas de dudas es una herramienta de marketing muy eficaz.

Pregunta: Muchas madres tienen la presión de trabajar, criar a los niños, mantener un hogar limpio, cuidar su cuerpo y mantener un matrimonio feliz. ¿Cómo puede The Big Letdown llegar a las madres que están eligiendo las alternativas? ¿Qué puentes podemos construir para conectar a los padres que ya sienten una gran presión por hacer lo mejor por sus hijos y ven la lactancia materna como la mejor opción?

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