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¿Puede el ChatGPT reemplazar a los psicólogos?

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En los últimos años, miles de personas comenzaron a utilizar asistentes de inteligencia artificial como consejeros emocionales e incluso como sustitutos de terapeutas humanos.
Esta tendencia, que surgió después de que en pandemia muchos pacientes tengan consultas virtuales con sus psicólogos y se aceleró con el auge de modelos de lenguaje avanzados como ChatGPT, Gemini o Claude, plantea interrogantes fundamentales sobre el futuro de la salud mental y los límites éticos de la tecnología.
El tema saltó al centro del debate después de que el ​influencer argentino Tomás Mazza revelara que utiliza ChatGPT como una forma de terapia personal.
Según sus declaraciones, cuando enfrenta dificultades para conciliar el sueño, envía audios a la inteligencia artificial para desahogarse y comparte todo lo que tiene en mente durante aproximadamente diez minutos antes de acostarse.

El caso de Mazza es la punta de un iceberg inmenso: luego de su confesión, cientos de tiktokers y usuarios de redes sociales compartieron en sus perfiles que también usan las herramientas de inteligencia artificial como remplazo del psicólogo.
“Es natural que, a medida que la inteligencia artificial se vuelve más accesible y cercana, las personas comiencen a usarla para resolver inquietudes emocionales o existenciales”, afirmó a TN Tecno Camila Manera, especialista en inteligencia artificial.
“La inteligencia artificial está demostrando ser una herramienta poderosa en el acompañamiento emocional, con resultados sorprendentes, a un costo bajo y accesibles desde cualquier lugar del mundo, a cualquier hora, a solo un click de distancia”, agregó Michelle Benenzon, estudiante de Psicología.
Esa inmediatez, facilidad de uso y, por supuesto, el anonimato, hacen que cada vez más usuarios encuentren en estas herramientas un espacio para explorar su mundo interior sin las barreras tradicionales de la terapia convencional.

TN Tecno conversó con Marina P., una mujer de 42 años, separada y con dos hijos, que utiliza ChatGPT desde hace ya casi un año. Descubrió la herramienta en su trabajo como administrativa en una empresa multinacional, y al poco tiempo comenzó a usarla para hacerle consultas personales.
“Iba a terapia desde 2022. Me separé cuando estaba terminando la pandemia y comencé a ir a la psicóloga por un montón de cosas. A principios de 2024 dejé. Mi horario laboral, las actividades de los chicos, y el costo hicieron que ponga una pausa en la terapia. A mi psicóloga no le gustó nada”, recordó Marina.
Unos meses después, con la necesidad de tener a alguien con quien conversar lo que hablaba con su terapeuta, Marina empezó a explorar la inteligencia artificial como una alternativa. “ChatGPT me permitía tener conversaciones en cualquier momento del día, sin importar si es tarde en la noche o temprano en la mañana. Empecé de a poco, con consultas genéricas o le pedía explicaciones de cosas, de comportamientos… y después pasé a expresarle mis preocupaciones y sentimientos”, contó a TN Tecno.
Sin sentirse juzgada, la IA le ofreció respuestas inmediatas, consejos prácticos y hasta ejercicios de mindfulness o técnicas para manejar el estrés.

“Lo que más valoro es la privacidad y la comodidad: ni tengo que salir de casa. Además, la IA me ayuda a organizar mis pensamientos y a encontrar soluciones que quizás no había considerado antes. Claro, sé que no reemplaza completamente a un psicólogo humano, pero para mí es una herramienta invaluable para el día a día”, confesó la mujer.
Sin embargo, la propia paciente reconoce que hay aspectos de la terapia digital que la IA no abarca. “Por ejemplo, la falta de empatía humana real. Aunque ChatGPT es muy buena para simular comprensión, yo sé que al final es solo un algoritmo. Que no puede captar los matices emocionales, el tono de voz, o las expresiones faciales que mi psicóloga sí percibía o que yo percibía en ella”, confesó Marina. “También está el tema de la conexión emocional. Con mi psicóloga teníamos una relación de confianza construida en casi dos años, y eso es algo que la IA no puede replicar. A veces me pasa que necesito sentir que alguien realmente me entiende, no solo que me da respuestas basadas en datos. Y otras, siento que las respuestas son un poco genéricas o que no profundizan lo suficiente en lo que realmente necesito”, admitió.
En ese sentido, Francisco Matorras, Licenciado en psicología, explicó a TN Tecno que la terapia en sí misma no es para responder preguntas: “Sí, ChatGPT puede contestar en referencia a información que le des. En algunos temas igual que el psicólogo. Pero el proceso de pensamiento y de decisión viene del propio sujeto. Entonces darle a una IA ese poder es impedir que el sujeto decida por sí solo”.

Otra cuestión importante es que la IA nunca inicia las preguntas. “Es un poco el reverso de lo que puede pasar en un espacio terapéutico, donde el analista o el terapeuta plantea preguntas que el paciente no se puede hacer o que no pensó”, expresó Matorras. “Y si bien uno puede decirle a ChatGPT que inicie las preguntas, que haga planteos, hay algo en la terapia personal que no se puede reemplazar; el sentido de tener una persona que cuide por vos y que pregunte a partir del conocerte”, agregó.
“Hay algo profundamente humano en la práctica terapéutica que la IA no puede, ni debe, suplantar: la empatía real, el juicio clínico y la capacidad de interpretar señales no verbales, entre otras cosas”, sumó Camila Manera.
Al respecto, Lourdes María Aranda, estudiante de quinto año de la licenciatura de Psicología de la UA, aseguró a TN Tecno: “Un chatbot puede responder de manera muy interesante e incluso asertiva como si fuera un psicólogo, pero nosotros no trabajamos únicamente con el diálogo. Trabajamos también con lo no dicho, los silencios, los gestos, actos fallidos. Es decir, entrenamos nuestra escucha para poder pesquisar en el diálogo con el paciente aquello que lo hace padecer o lo incomoda. El factor del “encuentro” y el vínculo terapéutico es primordial”.

Los riesgos de usar una inteligencia artificial como remplazo de terapia

La salud mental es algo delicado. No solo estamos hablando de personas con ansiedad, depresión, preocupaciones. No nos tenemos que olvidar de cuestiones como suicidio, personas con consumos problemático de sustancias, esquizofrenia. “Es preocupante dejar al azar de una máquina estos temas”, explicó Matorras.

¿Se deberían regular las herramientas de lenguaje generativo que se usen para terapia?

“Definitivamente, las IA que se presentan como apoyo emocional o psicólogos virtuales deberían estar reguladas. No sólo para evitar que brinden consejos potencialmente dañinos, sino también para proteger la privacidad de los usuarios y establecer límites claros sobre su rol”, aseguró Manera.
El tema es cómo hacerlo. De qué manera activar algún tipo de normativa. “Podría ser por las mismas empresas que provean esas tecnológicas, con disclaimers, condiciones, con información sobre números de emergencias para ciertos casos o educación de qué hacer en determinadas situaciones de riesgo. Incluso para conectarte con profesionales”, sugirió Benenzon, y enfatizó que esta regulación debería ser para cuidar al usuario y no para limitarlo.
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