Dos hombres, que llegaron al juicio en libertad, fueron hallados culpables de “abuso sexual con acceso carnal agravado por causar daño en la salud y por el número de intervinientes”. El ex policía Juan Flores y Gerónimo Gatica fueron sentenciados a 11 y 10 años de cárcel, respectivamente.
Con esta resolución, se cerró una etapa dolorosa para la víctima, que al momento del hecho tenía 14 años, y sus allegados, casi tres años después del brutal suceso en un hotel alojamiento de la capital puntana.
El Tribunal estuvo integrado por los jueces Adriana Lucero Alfonso, Hugo Saá Petrino y Ariel Parrilli.
La madre de la víctima, visiblemente conmovida por el veredicto, se desvaneció tras escuchar la condena para quienes agredieron a su hija.
En declaraciones a El Chorrillero, la mujer relató que, desde el incidente, su hija ha intentado quitarse la vida y que actualmente recibe medicación psiquiátrica. Además, la joven, que ahora tiene 17 años, debió abandonar la escuela a causa del acoso y el bullying de sus compañeros, lo que la revictimizó.
El relato de los acusados
El hecho ocurrió el 6 de noviembre de 2022. La menor había sido autorizada por su madre a ir a una fiesta con sus compañeros de escuela. Por motivos que no se han esclarecido, se retiró del lugar y se dirigió a la casa de sus tíos, quienes la llevaron a “Malú”, un boliche de la avenida España.
En el inicio de la jornada, los procesados quisieron dar su testimonio. Ambos se declararon inocentes y se autoproclamaron “buenas personas”. Una vez sentado en el banquillo, Flores relató que ingresó al local bailable cerca de las 4 de la madrugada y se encontró con la joven, quien, según él, le había dicho que tenía 18 años.
El ex policía afirmó que le compró un champagne y lo compartió con ella, y la culpó de haberle pedido la bebida. Durante el interrogatorio, se le consultó si llevaba su arma reglamentaria, a lo que respondió: “Sí, pero sólo el armazón, sin cargador”.
“Nunca la amenacé, jamás haría eso, porque soy consciente de que es hacerle daño a una persona, no lo haría nunca”, declaró. Flores también aseguró que, durante la noche, la menor le decía a su tía que quería estar con él.
Por su parte, Gatica, quien en ese momento tenía pareja y es padre de dos niños de 5 y 14 años, comenzó su declaración de la siguiente manera: “Soy inocente de lo que se me acusa, si hubiera cometido el delito lo reconocería. Toda mi familia está muy mal, somos muy unidos. Jamás tuve la maldad de hacer algo tan feo”.
Gatica indicó que, a lo largo de la noche, se estuvo besando con la tía de la víctima, pero que luego se quedó con unos compañeros de trabajo. Al finalizar el evento, se dirigió a su coche, donde se encontró con Flores y la damnificada.
“Ella estaba bien, y como no consiguieron taxi, me ofrecí a llevarlos. Ambos iban atrás besándose y, en el trayecto, la chica vomitó. Por eso, cuando llegamos al motel, me bajé a limpiar”, relató.
Gatica continuó contando que la menor entró al baño y tardó en salir. Mientras tanto, Flores le dijo que no podía quedarse porque en un par de horas tenía que ir a trabajar a La Pedrera, en Villa Mercedes.
“La nena se demoró en salir y cuando lo hizo, dijo que se quería quedar a solas con Flores. Luego se acostó en la cama y se tapó. La chica estaba bien, pero no quería irse, entonces me acerqué a la recepción para que la dueña fuera a verla. Mientras, llamé a su tía para que viniera. Fui a buscarla y cuando volvimos, su familiar la empezó a retar y acusar a Flores de que la había violado”, indicó.
Los alegatos del ministerio Público Fiscal y la querella
Después de las declaraciones, se dio inicio a los alegatos. Con una imagen proyectada en la sala, del ministerio Público Fiscal, a cargo la fiscal Virginia Palacios comenzó su exposición con la siguiente frase: “Uno de ellos tenía el pene en mi boca mientras que el otro estaba encima mío penetrándome”.
Palacios consideró que se trataba de una causa atípica: “Todos sabemos lo que significa un trauma por abuso sexual, el costo de hablar y decir la verdad”.
Cuestionó la posibilidad de que la chica estuviera mintiendo, afirmando que “no tenía motivos para hacerlo”.
A su vez, aseveró que la Cámara Gesell “fue clara y específica”, y la psicóloga que la llevó a cabo informó en su declaración que el testimonio era “probablemente creíble”.
“La menor dijo lo que pudo, lo que su memoria le permitió recordar, y su relato no presentaba contradicciones”, enfatizó la fiscal.
También tuvo en cuenta el relato del tío de la víctima, quien fue a buscarla al motel. El hombre aseguró que, cuando la chica logró escapar, salió corriendo y comenzó a tirarse tierra en la boca y el cuerpo, repitiendo: “Me violaron, ¿por qué me pasó esto a mí?”.
Insistió en que no hubo consentimiento y que los imputados tenían pleno conocimiento del estado de ebriedad de la adolescente.
“Si tan buenos padres y personas son, cuando la chica se descompuso la hubieran llevado a su casa. Por el contrario, se fueron a un motel y pasaron allí más de 30 minutos. Desde que el vehículo ingresó a las 6:28 hasta la primera vez que se ve a uno de los acusados, a las 7:04. Treinta minutos con una chica que había vomitado en el auto y que se defendió como pudo de la agresión sexual”, argumentó.
Palacios confirmó que la menor intentó defenderse del ataque, y ello fue comprobado por la médica forense, quien, si bien no encontró lesiones en la zona genital, detalló una serie de escoriaciones en el brazo derecho, el cuello, el antebrazo y el muslo izquierdo de 19 centímetros. “Está claro que pudo resistir cuanto pudo”, afirmó la fiscal.
Acto seguido, se proyectaron imágenes del ingreso de Flores, Gatica y la víctima al motel. Se observó a Gatica salir a buscar a la propietaria, y minutos después llegaron los familiares de la chica.
Incluso se pudo ver a uno de los imputados entregándole dinero a la dueña del motel, lo que llevó a la fiscal a reafirmar que “quisieron encubrir lo que estaba pasando, por eso sacó la plata”.
“Ante todo lo expuesto, espero que el Tribunal dicte una sentencia que, sobre todo, respete los derechos fundamentales y la dignidad de las personas, más aún cuando estamos frente a una mujer niña”, solicitó.
El ministerio Público Fiscal exigió penas de 15 y 16 años para Flores y Gatica, respectivamente.
Por su parte, la querella, a cargo del abogado Héctor Zavala, destacó la necesidad de que la causa se abordara con perspectiva de género. Hizo hincapié en la responsabilidad del local bailable por permitir el ingreso de menores. Consideró que el testimonio de los acusados “no es creíble, porque los dos sabían que estaban con una menor. Incluso Flores fue quien le compró la bebida alcohólica”.
Asimismo, mostró su disconformidad con el hecho de que los acusados hubieran llegado a esta instancia en libertad, tras solo haber estado 60 días en prisión preventiva. Zavala pidió la pena máxima de 20 años.
Finalmente, el defensor de la Niñez, Adolescencia e Incapaces, Sebastián Privitera, se detuvo a reflexionar sobre las declaraciones de los acusados. “Qué casualidad que el que se iba a retirar primero, fue quien pagó el motel”, señaló.
Advirtió que, gracias a las pruebas aportadas por el perito, se pudo reafirmar que la víctima no sufría ningún tipo de trauma antes del abuso. En este marco, la defensoría adhirió a la pena solicitada por el ministerio Público Fiscal.
La defensa de los imputados
Llegó el turno de la defensa de Flores, a cargo de la abogada Fanny Tortosa Gatica. La letrada calificó de mentirosa a la víctima y justificó que lo hacía por temor a represalias de su madre.
Insistió en que “la menor se fue a la casa de su tía porque su mamá no la dejaba salir”.
“Pido una evaluación integrativa. La Fiscalía debe acreditar los hechos. Estoy solicitando una verdad jurídica, el hecho no existió por eso no hay pruebas”, apuntó.
Y continuó: “No existen pruebas ni en las prendas ni en el cuerpo. Ni siquiera la tía se quejó con la dueña del lugar”.
Concluyó solicitando “que se valoren las pruebas, no con supuestos indicios, sino con documentación y que se ordene la absolución por duda de mi defendido”.
Del mismo modo, el defensor Oficial, José Luis Guiñazú, que representó a Flores, puso en consideración que la víctima, como cualquier ser humano, “puede mentir”.
“Las pruebas han sido dudosas, los resultados de la Cámara Gesell no son suficientes”, mencionó.
“No se encontró semen. Sin embargo, esto no significa que hubo abuso, pero tampoco lo contrario”. Por último, celebró que los imputados hubieran llegado a esta instancia en libertad “porque son inocentes”.
Fuente: El Chorrillero
Escucha Radio Popular San Luis en vivo: https://radiopopularsanluis.com.ar/radio
