No lograr un sueño reparador es una realidad para casi la mitad de la población adulta. Aunque el estrés y las pantallas suelen ser los culpables señalados, la ciencia apunta a un factor determinante: la dieta. La elección de los alimentos durante la cena impacta directamente en la producción de melatonina y serotonina, las hormonas encargadas de decirle a nuestro cuerpo que es hora de apagar los motores.


Para que el organismo entre en un estado de calma, necesita micronutrientes específicos que actúan como “medicina natural” para el sistema nervioso.
Triptófano: El precursor de la calma Es un aminoácido esencial que el cuerpo utiliza para fabricar serotonina (la hormona de la felicidad) y, posteriormente, melatonina (la hormona del sueño).
Dónde encontrarlo: Pollo, pavo, huevos y lácteos (como un vaso de leche tibia).
Magnesio: El mineral relajante Su déficit está estrechamente ligado al insomnio. Ayuda a relajar los músculos y a disminuir la actividad del sistema nervioso.
Dónde encontrarlo: Verduras de hoja verde (espinaca, acelga), frutos secos (almendras, nueces) y semillas de calabaza o chía.

Estrategias para optimizar la cena

No se trata solo de qué comer, sino de cómo combinarlo. La directora de la Clínica Craneosalud, Sofía Rodríguez Moroder, destaca la importancia de sumar carbohidratos complejos (como avena o arroz integral), ya que estos facilitan que el triptófano llegue al cerebro con mayor eficacia.
Frutas recomendadas:
Cerezas: Una de las pocas fuentes naturales de melatonina.
Plátanos: Aportan potasio y magnesio, ideales para la relajación muscular.

Los saboteadores del sueño: Qué evitar

Tan importante como lo que sumamos es lo que restamos de la última comida del día:
Ultraprocesados: Los azúcares y grasas saturadas provocan picos de glucosa que alteran el ritmo circadiano.
Alcohol: Aunque induce somnolencia inicial, fragmenta el sueño y elimina la fase REM (la más reparadora).
Picantes y grasas: Provocan reflujo e indigestión, manteniendo al sistema digestivo trabajando horas extra.

Tres pilares para un sueño reparador

Crononutrición: Cenar al menos dos horas antes de acostarse para permitir una digestión ligera.
Entorno: Mantener el dormitorio oscuro y silencioso; la luz inhibe la melatonina.
Gestión del estrés: Evitar la sobreexcitación mental antes de ir a la cama para no bloquear las señales de descanso.
El triptófano y la melatonina son los encargados de sincronizar nuestro reloj biológico interno con el ciclo de luz y oscuridad natural.
Escucha Radio Popular San Luis en vivo: https://radiopopularsanluis.com.ar/radio

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