Los depósitos a plazo fijo UVA superaron los $ 155.000 millones y casi triplicaron su volumen desde el inicio del año. Ante un escenario de una inflación cercana al 4% mensual desde que comenzó el año, la opción del plazo fijo UVA, que garantiza un rendimiento igual al índice de precios al consumidor más un 1% anual, se convirtió en los últimos meses en la opción predilecta de los ahorristas. A pocas semanas del pago del medio aguinaldo de junio, los trabajadores ya piensan en qué inversión elegir para ahorrar algunos de esos pesos.
En ese sentido, los últimos datos disponibles del Banco Central (BCRA) muestran que los plazos fijos “UVA +1%” alcanzaron los $ 158.000 millones al 8 de junio, unos $ 102.000 millones más (+180%) que a principios de 2021, mientras que los tradicionales llegaron a los $ 2.760.000 millones y subieron apenas un 25% en el mismo período.
Esto hizo que, por primera vez desde que se lanzaron los depósitos UVA en 2017, estas colocaciones representen el 5,7% del total de plazos fijos tradicionales, más del doble que a principios de año cuando no llegaban al 2,5%.
El plazo fijo tradicional tiene tasa fija del 37% para los depósitos de menos de $1 millón -equivalente a un interés mensual del 3,08%- mientras que la tasa del UVA varía de acuerdo a la inflación del mes anterior.
Si se tiene en cuenta que la inflación de enero a mayo osciló entre 4,8% y el 3,6%, según datos del Indec y proyecciones de las principales consultoras para el último mes, el retorno del plazo fijo tradicional perdió todos los meses contra la inflación mientras que el UVA logró empardarla en todos los casos.
“La inflación del primer semestre será del 24%, para el segundo semestre esperamos una cifra similar o superior. Comprar bonos que ajusten por inflación o un plazo fijo ajustado por UVA es una buena alternativa”, señaló el analista y consultor financiero Salvador Distefano a la agencia Télam.
“En rigor, los ahorristas que apostaron a la inflación, la evolución del rendimiento UVA, que la capta con un rezago de 45 días, no los defraudó“, resume a iProfesional Andrés Méndez, analista de AMF Economía.
Por lo que muchos quieren saber cuál es el rendimiento que puede llegar a otorgar este instrumento si se realiza una colocación ahora, y se tiene en cuenta que el período mínimo que requiere que se dejen encajados estos fondos es de 90 días.
Es decir, cuál sería la inflación estimada para los próximos tres meses, que según los economistas tendería a descender.
Como referencia, la preferencia por este instrumento se comenzó a acentuar en octubre de 2020, cuando el IPC Nacional aumentó 3,8% en el mes, algo que la UVA captaría desde mediados de noviembre. Por ende, el plazo fijo UVA comenzó a ganar adeptos con la “complicidad” del propio Banco Central.
Esto se profundizó cuando la autoridad monetaria “se obstinó en mantener al plazo fijo tradicional con un rendimiento del 3% mensual, a lo que se le sumó el mismísimo dólar blue, que en octubre pasado culminó una carrera ascendente que lo llevó a más que duplicar su cotización en pocos meses”, recuerda Méndez.
Por eso, este economista considera que “no se equivocaron los amantes del plazo fijo UVA”, debido a que en los seis meses transcurridos entre diciembre del 2020 y mayo pasado, esta colocación ajustó a un ritmo mensual promedio de 3,9%.
En tanto, el plazo fijo tradicional bordeó el 3% por mes y el dólar blue brindó un rendimiento promedio de 0,2% al mes.
El éxito de los plazos fijos UVA se evidencia al evaluar la evolución mensual del stock de las colocaciones, que sube, mes a mes, un piso de 19 por ciento.
Según datos de AMF Economía, en marzo escaló el volumen encajado de estos depósitos un 27%, en abril otro 18,7%, en mayo un 20,6% y en junio está ascendiendo 19,7%, respecto al mes previo.
Pero, este “triunfalismo”, ¿es convalidado por las expectativas de inflación para los próximos meses?
En otras palabras, el interrogante es si se sostendrá la expansión acelerada de estas colocaciones UVA o, en su defecto, los inversores retornarán a sus “viejos amores”, como el dólar y el plazo fijo tradicional.
Qué ocurrirá en los próximos meses
Una primera reflexión se concentra un descenso de las expectativas de inflación para los meses que siguen.
“Sin embargo, no será precisamente la evolución del UVA de junio el que la convalide, considerando que el índice podrá evolucionar en torno al 4% en el mes. O sea que junio seguirá siendo un buen mes para colocar depósitos ajustables por UVA”, frente a otros instrumentos, resume Méndez.
Y agrega: “Podemos afirmar que quien realice un plazo fijo UVA, en las próximas semanas obtendrá un rendimiento nominal estimado de 10% en los 90 días durante los cuales, como mínimo, deberá realizar la imposición”.
Es decir, esta colocación promediará una retribución media de 3,2% mensual.
“Naturalmente, existen visiones optimistas y pesimistas sobre las posibilidades de retorno de estas colocaciones para los próximos meses”, dice Méndez.
En este sentido, la gran duda que ronda el ambiente es qué sucederá con la inflación. Es decir, si en la previa electoral el Gobierno podrá controlarla y bajarla. O bien, si seguirá ocurriendo lo que sucedió hasta ahora, que es mantenerse en niveles que superan mensualmente a las tasas de interés de los plazos fijos tradicionales (3% al mes) y al dólar.
Si consideramos las cifras estipuladas en el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM), que realiza el Banco Central, los precios medidos por el IPC Nacional se habrán expandido 10,4% (3,4% promedio mensual) en los tres meses comprendidos entre mayo y julio, detalla a iProfesional el experto de AMF Economía.
“Esto arrojará un ´plus´ de rendimiento sumamente acotado frente a nuestra estimación. O sea, la visión optimista no difiere significativamente de la ´realista´”, concluye Méndez.
En tanto, desde una visión pesimista para los inversores, se proyecta que la inflación habrá acumulado 9,5% entre mayo y julio, con un promedio mensual que ronda el 3,2%. Es decir, muy cerca de los instrumentos tradicionales, que rinden 3,08% por mes.
¿Qué ocurrirá?
Los coeficientes indicados en el cuadro previo son aplicables a los plazos fijos UVA que se constituyen desde mediados de junio, en el que se detallan cómo rendiría mes a mes una de estas colocaciones durante los 90 días que tiene como duración, como mínimo.
Por lo que puede afirmarse que, desde diversas ópticas, “un plazo fijo ajustable resulta conveniente en la actualidad. Sin embargo, los rendimientos de estos 90 días lo van a aproximar al que brinda un plazo fijo tradicional, que puede realizarse a 30 días de plazo”, resume Méndez.
En conclusión, se estima que en caso de confirmarse esta situación de disminución de inflación, le va a ir quitando atractivo a este instrumento, en especial, “cuando el depositante se plantee renovarlo al promediar septiembre próximo“, advierte este economista.
Consecuentemente, quien vino realizando plazos fijo UVA en los meses precedentes y tiene una renovación en junio, “tranquilamente puede presionar la tecla game over. Pero, paralelamente, deberá ir asumiendo que en la renovación subsiguiente deberá considerar alternativas más tradicionales”, concluye Méndez.
IProfesional
