El jueves pasado, la dura derrota en el Senado dejó al Gobierno nacional aturdido y obligado a repensar su estrategia en el Congreso, ahora con la mirada puesta en la Cámara de Diputados, donde intentará frenar el avance de proyectos y leyes que impulsan la oposición y los gobernadores.
Los gobernadores no muestran fisuras en dos temas sensibles para las finanzas nacionales: el reclamo por los Aportes del Tesoro Nacional (ATN) y otra distribución del Impuesto a los Combustibles. En el Congreso asoman los votos para resistir un eventual veto presidencial a las declaraciones de emergencia para discapacidad y para la ciudad de Bahía Blanca.
El Gobierno podría tender puentes con los gobernadores de Juntos por el Cambio, con la esperanza de sostener el posible veto a las dos leyes más costosas desde lo fiscal: el aumento para los jubilados y la restauración de la moratoria previsional.
En lo concreto, si bien existió el martes pasado una reunión de Victoria Villarruel con los jefes de bloque previa a la sesión del jueves, la vicepresidenta les transmitió que no iba a convocar ella porque no había un acuerdo por la agenda, pero les confirmó que si ellos conseguían el cuórum para abrir la sesión por su cuenta, bajaría a presidir.
Aunque los proyectos que impulsan los ATN y una nueva distribución del Impuesto a los Combustibles avanzan sin grietas, algunos senadores que responden a mandatarios dialoguistas se ausentaron el jueves en votaciones clave. Una señal silenciosa de que no todos están decididos a rechazar los vetos de Milei, al menos en los temas previsionales.
El Gobierno tiene 10 días para vetar las leyes sancionadas, incluyendo el paquete previsional. Si no actúa dentro de ese plazo, las normas entrarán en vigencia de manera automática. Los libertarios buscarán estirar los tiempos hasta el límite, y firmaría los vetos justo antes del vencimiento del plazo.
Aunque la estrategia oficial no es clara. Mientras el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, insinúa una apertura al diálogo con las provincias, el ministro de Economía, Luis Caputo, opta por la confrontación. En redes sociales, lanzó un mensaje filoso: “El equilibrio fiscal no se negocia”.
En el grupo de WhatsApp que comparten los 23 gobernadores y el jefe de Gobierno porteño se repite el diagnóstico lapidario: “impericia política”. En un intento por recomponer vínculos, Francos quiso reunir el miércoles pasado a los gobernadores dialoguistas en Tucumán, con una promesa algo improvisada: una reunión exprés en el aeropuerto con el Presidente.
El intento llegó tarde. Entre la tarde del lunes y la mañana del martes, el jefe de Gabinete se movió contrarreloj para conseguir adhesiones, pero sólo cosechó excusas. Hasta los aliados más cercanos optaron por quedarse en sus provincias, con el pretexto diplomático de tener compromisos previamente agendados.
Fuente: La Nación.
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