Hoy comienza el debate oral contra un catequista de la iglesia La Merced, acusado de abuso sexual en perjuicio de un niño de 12 años. La denuncia, que fue interpuesta hace más de dos años, saca a la luz una serie de hechos que habrían ocurrido en el entorno familiar y religioso, en los que el acusado se aprovechaba de su rol como figura de confianza para manipular y abusar de menores de edad.
La víctima, quien en su momento tenía 12 años, fue atendida por la justicia en una Cámara Gesell, donde identificó a otros menores afectados y se cree que fue abusado durante un año. Sin embargo, hasta la fecha, esos casos no han sido procesados. Según Fernanda Pereyra Jamenson, abogada de la víctima, el acusado “sigue estando en la iglesia con los niños y las niñas”, dijo, aún cuando se solicitó oficialmente el alejamiento de los niños. Pues, sigue ejerciendo funciones de catequista en la misma iglesia.
“Los llevaba a la casa a los niños en todo un contexto religioso, espiritual y se aprovechaba justamente de la inocencia, de la niñez de los chicos y además de, a través de la fe, abusar sistemáticamente de ellos”, relató la letrada, quien agregó que “el hombre ya estaba absolutamente metido en el hogar de las familias” puesto que es padrino de varios menores de entre 8 y 13 años.
El caso cobró relevancia cuando la madre del niño, tras enterarse de lo sucedido, se dirigió a la iglesia en busca de respuestas. No obstante, en lugar de recibir apoyo, fue rechazada y expulsada del espacio religioso. Posteriormente, realizó la denuncia, lo que dio inicio a este proceso judicial.
El fiscal a cargo del caso ha solicitado una pena de 20 años de prisión para el catequista, debido a la gravedad de los delitos cometidos, ya que se trata de “un abuso sexual gravemente ultrajante por el tiempo en el que ha transcurrido, las formas y los daños de la salud mental que ha tenido”, subrayó la abogada.
Aunque hoy inicia el debate por el abuso sufrido por uno de los menores, el proceso judicial podría extenderse a otros casos que se encuentran aún en investigación “a pesar de que se ha pedido que también se unifiquen las causas, eso no ha sucedido”, agregó Pereyra Jamenson. Mientras tanto, preocupa la permanencia del acusado en su rol y el riesgo que esto representa para los niños que continúan participando en las actividades de la iglesia.
Se esperan los testimonios de un total de nueve testigos convocados para declarar en el debate oral, que podría durar hasta dos días. El proceso tiene como objetivo esclarecer los hechos ocurridos y determinar la responsabilidad penal del acusado, quien a pesar de las acusaciones en su contra, “sigue dando catequesis, probablemente siga llevando a los chicos a su casa, por eso es muy importante este proceso para resguardar además a los otros chicos”, señaló la abogada. “El hombre se sigue moviendo tranquilamente en todos esos espacios y lo peor es que no le creen a estos niños, entonces además se han expulsado a las familias”, cerró.
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