El impactante desplazamiento de suelo en Comodoro Rivadavia ha encendido las alarmas sobre el ordenamiento territorial y la seguridad en zonas de pendiente. En diálogo con el geólogo Daniel Sales, integrante del Departamento de Geología de la UNSL, analizamos las causas técnicas de este fenómeno y las posibilidades de que ocurran eventos similares en la provincia de San Luis.
Según explica Sales, Comodoro Rivadavia tiene una geografía particular: está encerrada entre el mar y serranías como el Cerro Chenque y el Cerro Hermite. Estos cerros están compuestos por rocas sedimentarias con un alto contenido de arcilitas (arcillas expansivas).
“Estas arcillas se hinchan al absorber agua y se contraen al secarse. Durante períodos de sequía, como los registrados en diciembre y enero, el suelo se agrieta. Cuando vuelve la humedad, la presión interna inestabiliza el macizo rocoso y provoca el colapso”, detalló el especialista.
Sales subrayó que este proceso no es nuevo: existen registros de hace más de 100 años y ya en 2002 un informe del Servicio Geológico Minero advertía que no se debía construir en ciertas zonas del barrio Sismográfico, advertencia que fue ignorada por el avance demográfico.
¿Puede ocurrir un desastre similar en San Luis?
Al comparar ambas regiones, Sales llevó tranquilidad pero también una advertencia clara. Si bien las formaciones de San Luis son distintas (continentales y con menos arcilla expansiva), el riesgo no es nulo.
Bajo riesgo en zonas pobladas: En lugares como Potrero de los Funes o Juana Koslay, donde se ven las rocas rojas (Formación San Roque), el contenido de arcilla es bajo, por lo que un deslizamiento de la magnitud del de Comodoro es poco probable.
Zonas críticas por fallas activas: San Luis se encuentra en una zona de levantamiento serrano con fallas activas. Las rocas están muy fracturadas mecánicamente, lo que puede generar deslizamientos planares o flujos de detritos.
Antecedente histórico: El geólogo recordó el colapso en el Cerro Intihuasi a fines de los años 80, provocado por intensas lluvias que desestabilizaron las rocas volcánicas.
Uno de los puntos más críticos de la entrevista fue el llamado de atención sobre el ordenamiento territorial. Sales enfatizó que el Estado debe realizar estudios de estabilidad en los cortes de caminos serranos, citando como ejemplo el camino Nogolí-Río Grande, que ha tenido tres reactivaciones de talud entre 1999 y 2015.
“El hombre va construyendo cada vez más arriba en los faldeos de los Comechingones y la Sierra de San Luis. Esto aumenta la vulnerabilidad ante fenómenos localizados. No tiene sentido poner en riesgo la vida y los bienes por construir en zonas de alta pendiente sin control”.
Finalmente, el experto instó a las autoridades municipales y provinciales a interactuar con el sector científico-académico para que el desarrollo de las ciudades sea controlado y no “al azar”.
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