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Todos los críticos de cine están analizando en todo el mundo la película estrenada el 20 de diciembre por Netflix y que recrea el encuentro de dos hombres, dos sacerdotes, y finalmente, dos papas, con ideologías diferentes que revolucionaron la Iglesia después de 700 años, tras la renuncia anunciada por el papa Benedicto XVI el 11 de febrero de 2013 (oficial, 28 de febrero) y la posterior elección de Francisco, el 13 de marzo de 2013.

El director, Fernando Meirelles, y el guionista, Anthony MCcarten, lograron llevar adelante una película que pone a la luz, ¿Qué hay detrás de los muros morales del Vaticano y de los propios hombres devenidos a Papa? Dos sacerdotes, con ideologías diferentes, con caminos opuestos, abren el debate de cómo debía seguir el rumbo la Iglesia. Personalidad y convencimiento de Joseph Ratzinger, para dar un paso al costado, y a la vez de creer en la idea de la llegada de un sucesor que corrija sus errores y los de sus antecesores. En cambio, Jorge Bergoglio, hoy Francisco, reflejan sus argumentos para entender la situación del Vaticano, de cómo podrían solucionarse, con un excesivo perfil bajo para ser parte, pero también ponen en juego sus miedos éticos del pasado que lo perturbaban para sentarse en el sillón de San Pedro.

Los argumentos de la renuncia Benedicto XVI 

La renuncia inesperada de Benedicto XVI, con sólidos y entendibles argumentos por su deteriorada salud, se sumaron las escandalosas denuncias filtradas a través de los “Vatileaks”. Esa filtración, por parte de su entorno, puso en jaque su figura y lo obligó en parte a dar un paso al costado. A la vez, Francisco, antes de ser Papa, pesaba en la consciencia su rol en la dictadura, en el momento que secuestraron a una amiga, y a dos sacerdotes jesuitas, Franz Jalics y Orlando Yorio. Sobre este aspecto, la película, de modo flashback, recrea todo el pasado de Bergoglio, con la participación del actor argentino, Juan Minujín, de una manera sólida, cercana a la realidad, desde el relato, investigación y análisis que se profundiza con la interpretación de los actores. Para verlo, escucharlo y analizarlo. Duro y conmovedor momento.

Aclaraciones, errores y dudas 

Vale aclarar que el film se basa en hecho reales pero no deja de ser una ficción, adaptando situaciones al relato cinematográfico, y en algunos detalles comete errores, como por ejemplo cuando se dice de manera errónea que Bergoglio le dio la comunión al dictador Jorge Rafael Videla. Cuando asumió Francisco, circuló un Fakenews intentando desacreditar al nuevo Papa con la noticia de la comunión a Videla en tiempos de dictadura. El de la foto no era Jorge Bergoglio. 

https://www.infotechnology.com/internet/La-foto-viral-falsa-del-papa-Francisco-quien-es-el-cura-que-le-da-la-comunion-a-Videla-20130314-0003.html

Es más, el encuentro que recrean en el verano de 2012, entre Ratzinger y Bergoglio, no existen testigos, archivos o documentos, que confirmen la visita privada del cardenal argentino al Sumo pontífice, en Castel Gandolfo. Como tampoco que el propio Bergoglio quería retirarse y por ello viajó a pedirle que firme su jubilación. Esta parte quedó a pura decisión cinematográfica del director y guionista.       

Mensaje de esperanza para romper grietas  

A la vez, el film deja varios mensajes importantes. Las interpretaciones de Anthony Hopkins (Papa Benedicto) y Jonathan Pryce (Papa Francisco) muestran una gran calidad actoral, que no han perdido con el paso del tiempo, y están a la altura histórica de los últimos dos papas que cambiaron la vida moderna de la Iglesia.

Uno de los principales mensajes que deja la película es el diálogo. Dos maneras diferentes de ver la realidad política. Benedicto; alemán, conservador, pudo sentarse y discutir con Francisco; argentino, jesuita, ideas más liberales, crítico de la política de conducción que llevaba hasta ese momento la Iglesia. Un cardenal, Bergoglio, que se acercó a Roma para que le firmen su salida, termina siendo Papa, gracias a la estrategia de Ratzinger, que analizó que “la Iglesia necesitaba de Bergoglio”. Una charla imperdible, de alto vuelo intelectual, con confesiones que impactan y que demuestran que todos los hombres, inclusive los curas, son también humanos ante Dios. Otro gran mensaje; revela, rejuvenece y fortalece la imagen política del Vaticano, mostrando que hubo errores, muchos de gran magnitud y escandalosos, y que esta película potencia y humaniza la figura de los dos pontífices, que pese a sus diferencias ideológicas y de conducción, buscaron el mejor camino para la misión de la Iglesia. Vale la pena verla. Altamente recomendable.   

El trailer oficial 

 

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