Una imagen, simpatizantes  japoneses limpiando las tribunas del estadio al terminar el partido, otra imagen, hinchas argentinos moliendo a golpes de puños y patadas a un hincha croata al término de otro partido.

Las dos imágenes se viralizan y recorren el mundo en instantes, ese instante queda para siempre en la memoria colectiva  y queda siempre para ser reiterado tantas veces como sea requerido.

Que el fútbol es la dinámica de lo impensado definía el gran Dante Panzeri no tiene objeción alguna, lo que seguramente jamás imaginó él, que lo impensado de una gesta deportiva  se traduciría en argentinos burlándose en forma grotesca y asquerosa de mujeres que al no entender el idioma se verían luego sorprendidas por la “viveza” de un  o unos impresentables que se jactaban de lo hecho.

No me imagino a Panzeri, descubrir que lo impensado era articular una venganza contra la esposa de un jugador por un error en un partido.

Descubrir que seguimos siendo un pueblo que ante la adversidad no buscamos el trabajo en conjunto para salir de ella, sino que buscamos inmediatamente a quien echarle la culpa y los medios más importantes de la prensa, realizando encuestas con la pregunta: ¿quién es el culpable?

Descubrir que un día tratamos a unos “negros” como unos pobres tipos que no saben siquiera que la pelota es redonda y horas después rezamos y rogamos que esos mismos “negros” ganen un partido para salvarnos.

Seguir manteniendo la idea que siempre tenemos al  mejor jugador del mundo, pero nunca el mejor equipo del mundo, habla bien a la clara de lo que como  sociedad somos. El éxito siempre es individual, lo colectivo no lo valoramos y aún en la más humillante derrota la culpa siempre la tiene otro.

Argentina es un país extraño, pudiendo ser unos de los más ricos del mundo, peregrinamos lastimosamente  buscando que nos presten dinero para subsistir. Lo que fuimos, lo perdimos y acrecentamos nuestro pasivo, no sólo comercial o financiero, sino que cada día estamos más cerca de la quiebra institucional, de la quiebra  moral, de la quiebra educativa, en definitiva de la quiebra de toda nuestra sociedad.

El fútbol es tal vez el espejo dónde mejor quedamos reflejados. Quedamos con esa imagen, la de los golpes, la de la “viveza”.-

Como escribe  Marcos Aguinis, en el atroz encanto de ser argentino, “los argentinos somos un pueblo que sufre de amnesia o es negador o prefiere la cómoda mentira”

La verdad está en el aquí y en ahora.-

Una mirada de Daniel Falduti, sobre la realidad social que estamos viviendo.

 

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