Por el mismo paso de los tiempos los hechos delictivos siempre existieron y existirán, por desgracia para algunos y para provecho de otros, que se sientan a esperar que los acontecimientos se desarrollen.

Las autoridades siempre caen en la misma trampa, juran y perjuran que van a combatir la delincuencia y cuando asumen nuevas autoridades, todo es color de rosa y se quiere limpiar la imagen de manera que nadie tenga dudas de su desempeño y que cuando se empieza a barrer con escoba nueva, es difícil que quede basura.

Pero el tiempo nos marca que siempre se tropieza con la misma piedra, la corrupción, la vagancia,  la avaricia y el ansia de poder, por nombrar algunos casos que vemos a diario, no dejan ver con claridad donde está el problema.

Es común encontrar a delincuentes caminar por la vía pública y no tener ningún reparo en esperar el momento para poder volver a delinquir, asalto, hurto, robo a mano armada, etc. Pero al momento mismo de ser detenido, empieza el calvario de las autoridades que por ser menores, solo por la edad, se ven impedidos de tomar cartas en el asusto.

El problema radica desde mucho tiempo atrás, debido a que no solo son delincuentes los que son apresados por la policía, hay personajes que deambulan diariamente y lucen saco y corbata y un auto alta gama, el hábito no hace al monje dice el dicho y también delinquen sin que nadie se dé cuenta, o no se quieran dar cuenta.

Ojala podamos ver algún día, que exista una mejor manera de tratar a los delincuentes, para evitar que vuelvan siempre a cometer un ilícito, y que puedan ver la vida de otra manera, hay casos menores donde estas personas pueden reencaminar sus vidas e inician un camino claro y próspero, pero en su mayoría caen siempre en la terrible tentación de volver a delinquir.

Según se dice se le echa la culpa al sistema, pero este es intangible nadie lo puede ver ni tocar y ahí se produce el gran problema, donde al no conocer quién está detrás de este llamado sistema, nos terminamos perjudicando personas que no le hacemos mal a nadie, que tratamos de trabajar, estudiar y querer ser mejor día a día y nos aparecen  estos personajes, que arruinan una familia, matan porque creen que así son más poderosos y nunca piensan que si la perinola dice toman todo, pero a un familiar o a sus padres, la reacción va a ser otra.

No será que este flagelo viene sustentado desde cada uno de nuestros hogares, donde nos es más fácil dejar pasar cosas que no son nuestras, traer elementos extraños y que nadie de nuestros padres nos digan y eso que es ¿ y nadie diga nada, en otras épocas nos llevaban de la oreja a devolver lo que no era nuestro y así salíamos derechos y sin vicios raros.

Podemos volver a intentar limpiar nuestras culpas mirándonos al espejo y sacando conclusiones de qué manera estoy viviendo y como debería hacerlo.

Por Hector Orozco

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