Nosotros pensamos que nunca vamos a ser viejos, en sentido figurado cuando nuestros hijos van creciendo y vamos a despedir a nuestros hijos que vuelven a su rutina de estudio y trabajo se nos pasan tantas cosas por la cabeza, que nos acordamos cuando éramos jóvenes y nuestros padres nos pagaban el pasaje o nos mandaban la querida encomienda con víveres y plata que nos podía servir durante el mes de estudio, hasta que podías encontrar un trabajo que te permitiera tener una mejor estadía y empezar a crecer de otra manera.
Porque será que las etapas de la vida tienen que pasar de abuelo a hijo, de padre a hijo y de padre a nieto, por trazar una recta imaginaria con la descendencia de cada uno de nosotros, que por algo te dicen tus padres que aproveches los momentos lindos de la vida, que estudies, que progreses de una manera correcta , que trates de hacer las cosas que te gustan y de no querer llegar más rápido que el otro y al final del camino te encontrar de frente a una pared que jamás podrás cruzar.
Todo en la vida tiene una lógica, por algo cada persona tiene su destino marcado, pero también hay que pensar que solo nosotros tenemos las armas correctas de como tenemos que actuar ante los avatares de la vida. Nada es fácil y menos cuando para buscar nuevos horizontes tienes que salir del seno materno que te cobijo durante gran parte de tus primeros años de vida y se hace difícil tomar la decisión de que en algún momento de tu vida te empieces a independizar de tus afectos y de tu rutina diaria.
Es difícil de aceptar que los hijos tiene que hacer su vida, pero que orgullo te da cuando vez a esa personita chiquita que se va abriendo camino a través de la vida y cuando menos te lo esperas tiene que soltar rienda y volar solo y sabes bien, que tu parte mal o bien está cumplida, pero falta la parte más importante en la vida de tu hijo, es el apoyo permanente de aquí hasta que termine sus estudios y empiece a volar de forma definitiva a cumplir su sueño y devolver con creces las alegrías y tristezas compartidas a lo largo de nuestras vidas.
Ahora nos damos cuenta como padres que hacían nuestros papas cuando los hijos tenían que salir de casa, hay incertidumbre, pena, melancolía y muchos otros estados que nos inundan a diario, pero que no lo podemos expresar a los chicos que ya tomaron vuelo propio y que jamás tenemos que dejar de sostenerlos, por más que nos parezca que es una estupidez nos que nos piden, son nuestros hijos y les debemos el mayor de los respetos y cuidados y a la larga son ellos quienes nos hacen inflar el pecho de orgullo, no solo por verlos cumplir su sueño, sino que también el saber que la lucha no fue en vano y que todo llega con la unión de la familia y el sentido de pertenencia de padres a hijos.
