Roman no ocultó su emoción cuando logró dominar las muletas y en una reacción tan amorosa como inocente compartió toda esa alegría con su mascota.
“¡Mira Maggie, estoy caminando, Maggie!” Roman Dinkel le hablaba a su perra Maggie; su compañera inseparable desde que nació, mientras ella le seguía por uno de los corredores de la casa.
La historia de Roman no ha sido fácil, como tampoco la de sus padres Whitney y Adan que supieron en la semana 20 de gestación que su hijo venía con espina bífida, una enfermedad que no permite que la médula espinal se desarrolle correctamente.
Ninguno se rindió, por el contrario, la batalla por caminar comenzó desde el mismo momento en que Roman nació.
