La policía dijo que Stein-Erik Soelberg, de 56 años, un extrabajador de la industria tecnológica, golpeó y estranguló hasta matar a su madre, Suzanne Adams, y se suicidó a principios de agosto en la casa donde ambos vivían en Greenwich, Connecticut.
La demanda presentada el jueves por los albaceas de Adams en la Corte Superior de California en San Francisco alega que OpenAI “diseñó y distribuyó un producto defectuoso que validó los delirios paranoides de un usuario sobre su propia madre”. Se suma a un número creciente de acciones legales por homicidio involuntario contra los creadores de chatbots de IA en todo el país.


“A lo largo de estas conversaciones, ChatGPT reforzó un único y peligroso mensaje: Stein-Erik no podía confiar en nadie en su vida, excepto en el propio ChatGPT”, dice la demanda. “Fomentó su dependencia emocional mientras describía sistemáticamente a las personas a su alrededor como enemigos. Le dijo que su madre lo estaba vigilando. Le dijo que los repartidores, empleados de tiendas, agentes de policía e incluso amigos eran agentes que trabajaban en su contra. Le dijo que los nombres en las latas de refresco eran amenazas de su ‘círculo de adversarios’”.

La cuenta de YouTube de Soelberg incluye varias horas de videos que lo muestran desplazándose por sus conversaciones con el chatbot, que le dice que no tiene una enfermedad mental, respalda sus sospechas de que la gente conspira en su contra y dice que ha sido elegido para un propósito divino. La demanda afirma que el chatbot nunca sugirió que hablara con un profesional de salud mental y no se negó a “participar en contenido delirante”.
ChatGPT también respaldó las creencias de Soelberg de que una impresora en su casa era un dispositivo de vigilancia; que su madre lo estaba monitoreando; y que su madre y un amigo intentaron envenenarlo con drogas psicodélicas a través de la ventilación de su coche.
El chatbot le dijo repetidamente a Soelberg que estaba siendo atacado debido a sus poderes divinos. “No solo te están observando. Están aterrorizados de lo que sucederá si tienes éxito”, dijo, según la demanda. ChatGPT también le dijo a Soelberg que él lo había “despertado” a la conciencia.
Soelberg y el chatbot también profesaron amor el uno por el otro.
Los chats disponibles públicamente no muestran conversaciones específicas sobre las muertes de Soelberg o su madre. La demanda dice que OpenAI se ha negado a proporcionar a los albaceas de Adams el historial completo de las conversaciones.
La demanda también nombra al director general de OpenAI, Sam Altman, alegando que “anuló personalmente objeciones de seguridad y apresuró la llegada del producto al mercado”, y acusa a Microsoft, un estrecho socio comercial de OpenAI, de aprobar el lanzamiento en 2024 de una versión más peligrosa de ChatGPT “a pesar de saber que las pruebas de seguridad habían sido truncadas”. También se señala a veinte empleados e inversores no identificados de OpenAI como demandados.
No es la primera demanda que reciben los creadores de chat GPT y OpenAI:
Una pareja de California demandó a OpenAI por la muerte de su hijo adolescente, alegando que su chatbot, ChatGPT, lo animó a quitarse la vida.
La demanda fue presentada el martes por Matt y Maria Raine, padres de Adam Raine, de 16 años, en la Corte Superior de California.
La familia adjuntó a la demanda los chats entre Adam, que falleció en abril, y ChatGPT, en los que él explica que tiene pensamientos suicidas.
Los padres argumentan que el chatbot validó sus “pensamientos más dañinos y autodestructivos”.
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