Isidre Correa tiene 61 años, y desde el 14 de abril pasado se encuentra en la Unidad de Cuidados Intensivos del Hospital del Mar, en Barcelona. Tiene diabetes, una leve obesidad, y coronavirus por lo que requiere estar en un lugar donde se extremen los cuidados de su salud.
Luego de casi 50 días de encierro, sus doctores lo sacaron del hospital (con cama y todo), para llevarlo a la vereda de enfrente, desde donde pudo volver a ver el mar y recuperar los ánimos.
Lo cierto es que la playa del Somorrostro, ubicada justo frente al hospital, fue visitada tanto por Isidre como por otros pacientes del nosocomio. Sin embargo esta historia dio la vuelta al mundo.
Antes de sacarlo, el personal de salud evaluó sus condiciones de salud y solicitó el consentimiento de sus parientes.
Una vez autorizados, los médicos tomaron la cama con ruedas, atravesaron las puertas del hospital, esperaron que el tránsito les permita cruzar la calle y acomodaron al paciente con la vista al mar, para que pueda contemplarlo por unos minutos, antes de regresar a la sala de cuidados intensivos.
El doctor Joan Ramon Masclans , jefe de la UCI del Hospital del Mar, explicó que la enfermedad de Isidre ha sido bastante “grave y compleja”, y resaltó la importancia de gestos humanos como acercar a los pacientes a ver el mar.
“Debemos innovar en el humanismo y estos detalles son muy importantes para la recuperación de los pacientes y también para los propios sanitarios”, dijo el profesional.
La buena noticia para Isidre es que sus médicos esperan que en estos días pueda pasar a sala común.
Fuente: Filo.News. –
