Jornadas de tensión y tragedia son las que se están viviendo en los algo más de 400 kilómetros de frontera que comparten Polonia y Bielorrusia, en el evento que marca la agenda del continente europeo por estos días.
En concreto porque desde el último fin de semana y hasta estas horas está teniendo lugar una llegada muy poco habitual de inmigrantes y solicitantes de asilo que desde Bielorrusia buscan ingresar a Polonia y así, a la Unión Europea.
Las personas provienen mayormente de medio oriente, son kurdos iraquíes y llegaron hasta una frontera en la ciudad de Kuznica (a 224 km de Varsovia) en la que muchas veces se meditó levantar un muro, hoy recubierta con alambres de púa y rodeada por la presencia de las fuerzas de seguridad polacas.
Las imágenes que transmitieron los migrantes durante las jornadas de este peregrinaje mostraron como primero marchaban hacia la aduana bielorrusa hasta que los militares locales, conscientes de lo que estaba ocurriendo, les obligaron a cambiar su ruta dirigiéndolos hacia los alambrados que colocó Polonia en plena arboleda fronteriza.
Es por esto que el escenario parece, y con una buena dosis de racionalidad, una medida orquestada por el gobierno de quien el año pasado fue noticia por volver a renovar su mandato como presidente de la República de Bielorrusia, cargo que ocupa desde el año 1994, Alexander Lukashenko.
Los países fronterizos con Bielorrusia, donde además de Polonia al oeste se encuentran Letonia y Lituana al noroeste, así como la Unión Europea, acusan al régimen de Minsk de orquestar este movimiento de personas como respuesta a las sanciones impuestas por Bruselas.
Vale recordar que desde el pasado mes de octubre, el bloque europeo impuso sanciones sobre un total de 166 personas y 15 entidades de Bielorrusia por las violaciones a los derechos humanos ocurridas tras los comicios del 9 de agosto del año 2020.
En adición a estas medidas, en el mes de junio prohibió el sobrevuelo de su espacio aéreo y el acceso a sus aeropuertos a todos los aviones bielorrusos como respuesta al desvío forzoso de un vuelo de Ryanair a la ciudad de Minsk y la detención del periodista opositor Raman Pratasevich.
Es por esto que la Unión Europea acusó al propio Lukashenko de “convertir en armas” a los migrantes al facilitar las condiciones para ingresar a Minsk y luego trasladarse a la frontera que hoy los reúne.
Como antecedente a esta foto Polonia declaró en septiembre el estado de emergencia en dos provincias fronterizas con Bielorrusia para frenar el flujo de inmigrantes irregulares, dejando el estado de situación actual.
Entre todo este suerte de roce geopolítico está la gente. Cientos de migrantes, entre los cuales hay varios niños, que acampan del lado bielorruso de la frontera con Polonia, abandonados a pesar de las temperaturas bajo cero con un invierno europeo que se acerca y dejándolos “atrapados” en este escenario.
Porque por un lado son expulsados de Polonia o incluso ni siquiera los dejan entrar, pero al mismo tiempo Bielorrusia se niega a permitirles regresar, aunque técnicamente estén en su territorio.
Fuente: Filonews.
