La República Islámica de Irán confirmó durante la tarde del sábado el fallecimiento de su Líder Supremo, el Ayatolá Alí Jamenei, a los 86 años de edad. El deceso se produjo durante una serie de ataques aéreos ejecutados el sábado por fuerzas de Estados Unidos e Israel contra instalaciones estratégicas en Teherán.
El operativo, descrito por el presidente estadounidense Donald Trump como una acción de “justicia para el mundo”, no solo acabó con la vida de Jamenei, sino que habría eliminado a gran parte del mando militar y político del país, incluyendo figuras clave del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI).
Jamenei, quien ocupaba el cargo máximo desde 1989 tras la muerte de Jomeini, fue el arquitecto de un sistema de poder centralizado que sobrevivió a múltiples crisis internacionales y sanciones económicas. Durante su extenso mandato, consolidó una red de lealtades en el poder judicial, los medios de comunicación y las fuerzas de élite, convirtiéndose en el árbitro final de todas las políticas públicas del país. Su figura representaba el ala más dura del clero chiita, marcada por una profunda desconfianza hacia Washington, sentimiento forjado durante la cruenta guerra contra Irak en la década de 1980.
El último año de su liderazgo estuvo marcado por una inestabilidad interna sin precedentes. En enero de 2026, Irán enfrentó manifestaciones masivas que pusieron en jaque la legitimidad del gobierno, las cuales fueron respondidas con una represión que dejó miles de víctimas fatales.
Ante las amenazas de intervención militar por parte de la administración Trump en defensa de los manifestantes, Teherán se había declarado “preparado para la guerra”, una escalada que alcanzó su punto de quiebre este fin de semana con la incursión de los sistemas de inteligencia y rastreo que localizaron al líder en su búnker.
Con la desaparición de Jamenei, se abre un interrogante sobre el futuro de la Guardia Revolucionaria y el programa nuclear iraní, dos pilares que el Ayatolá defendió con tenacidad. El gobierno de Estados Unidos ha sugerido que sectores del ejército iraní ya están buscando inmunidad, lo que podría indicar un inminente cambio de régimen.
Por ahora, el Aeropuerto de El Alto y otras fronteras regionales permanecen en alerta máxima mientras la comunidad internacional procesa la noticia de la caída del segundo hombre más poderoso en la historia de la Revolución de 1979, un líder que vivió y murió desafiando el orden mundial establecido.
Fuente: Medios de Buenos Aires.
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