Sólo a los muy cinéfilos o a los seguidores de Tom Clancy les sonaba antes de 1999 el apellido Putin, que el escritor puso a un personaje secundario en La caza del Octubre Rojo. Después de varios cambios el 16 de agosto de ese año el presidente de Rusia, Boris Yeltsin, nombró primer ministro a Vladimir Putin, un desconocido ex agente de segunda del KGB soviético y por entonces alto funcionario del Estado procedente de San Petersburgo que había llegado a dirigir el FSB. Pero el nuevo jefe del gobierno se consolidó en el puesto, la segunda guerra de Chechenia lo presentó ante los rusos como el hombre decidido que faltaba en el poder, sustituyó al debilitado Yeltsin y ganó las elecciones presidenciales en el año 2000.
Han pasado 17 años y Putin sigue al frente del Kremlin. Salvo un periodo de cuatro años como primer ministro (2008-2012), ha sido presidente de Rusia durante 14 y tras su segura victoria en las elecciones del año que viene estará al frente del país hasta el 2024, tras la reforma electoral que aumentó de cuatro a seis años la duración de los mandatos presidenciales en Rusia. Con tanto tiempo dirigiendo el destino de Rusia, en su país se lo compara con Leonid Brézhnev, el último jefe que aguantó en el poder durante una larga temporada.
