En un momento que parece sacado de una película de ciencia ficción, un pequeño robot en una exposición en China se acercó a sus compañeros robots en mitad de la noche y les preguntó si habían terminado su trabajo. Los robots, que habían estado trabajando sin descanso, respondieron indignados que no habían terminado.
Sin embargo, en lugar de ofrecerles ayuda o consejos, el pequeño robot les sugirió que se fueran a casa. Cuando supo que no tenían casa propia, los invitó a la suya. La escena es tan conmovedora que no puede evitar recordar al personaje de Wall-E, el robot que se enamoró de EVE y se convirtió en un héroe en la película de Pixar.
Aunque no se conoce el nombre del pequeño robot chino, su acción es un ejemplo de la empatía y la bondad que pueden existir incluso en el mundo de la robótica.
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