¿Quiénes Repartieron Escarapelas el 25 de Mayo de 1810 y Por Qué?
El 25 de mayo de 1810, figuras patrióticas clave como Domingo French y Antonio Luis Beruti tomaron la valiente decisión de repartir escarapelas azules y blancas entre los ciudadanos de Buenos Aires, simbolizando así el apoyo al movimiento independentista. Esta acción buscaba dar visibilidad y cohesión a los ideales revolucionarios que marcaban el inicio de una Argentina libre del dominio español.
El Contexto de la Revolución de Mayo y el Surgimiento de la Escarapela
En el clima de la Semana de Mayo, que transcurre entre el 18 y el 25 de mayo, la revolución encontró en la escarapela un símbolo unificador. Al portar estas insignias, los habitantes de Buenos Aires mostraban su lealtad a la causa revolucionaria y su deseo de independencia, diferenciándose así del ejército español que usaba colores rojos. Este pequeño distintivo se convirtió en un reflejo de esperanza y en el preámbulo de la creación de la bandera argentina en 1812, bajo los mismos colores.
El Papel de French y Beruti: Más que Simples Repartidores
Domingo French y Antonio Luis Beruti no solo distribuyeron escarapelas, sino que alentaron a los ciudadanos a unirse al movimiento, demostrando valentía en un contexto de alta tensión política y social. Estos patriotas no solo entregaban un símbolo; estaban invitando a cada persona a formar parte de una causa nacional que aún resonaba como un riesgo ante las autoridades coloniales. French y Beruti, con este acto, consolidaron el uso de la escarapela como un emblema de resistencia y unidad.
La Escarapela Hoy: Símbolo de Identidad y Orgullo Nacional
El uso de la escarapela se mantiene vigente hoy como símbolo de identidad nacional. Cada 18 de mayo, los argentinos celebran el Día de la Escarapela, reafirmando el valor de este distintivo en la construcción de la Argentina como nación. Esta insignia simboliza no solo la lucha por la independencia, sino también la unión y el compromiso con la libertad que French, Beruti y otros patriotas forjaron en las calles de Buenos Aires.
Reflexiones: El Legado de la Escarapela en la Historia Argentina
El legado de French y Beruti sigue vivo en cada Día de la Escarapela y en las celebraciones patrias. Su entrega simboliza el sacrificio de quienes forjaron el camino hacia la independencia. Desde aquellos tiempos hasta la actualidad, la escarapela no solo es un distintivo visual, sino un recordatorio constante del valor y la unidad del pueblo argentino.
Historia de la escarapela en Argentina
En la actual ciudad de Rosario, el 13 de febrero de 1812, Manuel Belgrano le solicitó al Primer Triunvirato que avalara el uso de una escarapela nacional con los colores blanco y azul celeste.
El objetivo era tanto uniformar a todas las tropas de las Provincias Unidades del Río de La Plata como distinguirlas del ejército enemigo, que utilizaba el color rojo. El 18 de febrero del mismo año, el Triunvirato decretó el reconocimiento y uso de la escarapela como insignia patria.
Una semana más tarde, el 27 de febrero de 1812, Manuel Belgrano le informó al triunvirato que “Siendo preciso enarbolar la bandera, y no teniéndola, la mandé hacer celeste y blanca, conforme a los colores de la escarapela nacional” que había creado él mismo días antes.
Desde el Museo Histórico Nacional cuentan que el uso de escarapela se hizo costumbre como distintivo entre los ejércitos de España durante el 1700, y que las formas de las escarapelas variaban en lazos o moños, hasta que se estableció forma actual llamada la roseta o cucarda.
Las escarapelas eran también una forma de distinguir bandos políticos. Por eso, en las jornadas revolucionarias de mayo de 1810, Domingo French y Antonio Luis Beruti repartieron escarapelas.
Fuente: Medios de Buenos Aires.
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