El Gobierno Nacional confirmó el pasado lunes que, a partir del próximo 8 de junio, los más de 8 millones de beneficiarios del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) volverán a cobrar los $10.000 para enfrentar los efectos de la cuarentena.

En este contexto, la titular de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Antes), Fernanda Raverta, precisó que las personas que recibirán este pago, son aquellas que cobraron en la primera tanda.

Por lo mismo, hay que tener en cuenta cinco claves importantes antes de cobrar: 

1) No habrá que anotarse nuevamente:

Raverta explicó que quienes cobraron el bono de $10.000 en su primera emisión no necesitarán anotarse otra vez para cobrar el refuerzo, que el universo de beneficiarios sería el mismo que ya accedió a la primera ronda. “No hay que inscribirse, el que cobró, va a volver a cobrar”, señaló.

2) Cronograma de pagos:

La titular del Anses afirmó que en la primera tanda del bono fue “confuso ir a cobrar”, por lo que “la idea es simplificar el cronograma”. En ese sentido expresó: “Nuestra misión es que sea un cronograma prolijo, pero que sobre todas las cosas no se agolpe gente en la calle. Nuestra misión es hacerlo paulatino y ordenado”.

Según explicó la funcionaria, el cronograma funcionará en conjunto con el de la Asignación Universal por Hijo (AUH), y tendrá comienzo el próximo 8 de junio, día en el que cobrarán aquellos cuyo DNI termine con la cifra 0. 

Las fechas de cobro serán las siguientes: 

8 de junio: DNI finalizado en 0.

9 de junio: DNI finalizado en 1.

10 de junio: DNI finalizado en 2.

11 de junio: DNI finalizado en 4.

16 de junio: DNI finalizado en 5.

17 de junio: DNI finalizado en 6.

18 de junio: DNI finalizado en 7.

19 de junio: DNI finalizado en 8.

22 de junio: DNI finalizado en 9.

Posteriormente, entre el 23 de junio y el 6 de julio, se estableció que cobrarán quienes puedan informar una Clave Bancaria Uniforme (CBU) para poder recibir el pago en una cuenta bancaria. Y luego, se comenzarán a pagar los $10.000 a aquellos beneficiarios no bancarizados.

3) Bancarización de los beneficiarios:

Aquellos beneficiarios que no tengan la posibilidad de cobrar a través del banco, además de recibir los $10.000 podrán recibir un CBU, para que no solo estén incluidos ante la emergencia sino que también queden bancarizados y reciban inclusión en todos los sentidos.

“Nuestra intención es llegar al 100% de los beneficiarios con los $10.000 y con una cuenta bancaria”, sostuvo Raverta.

4) Previsibilidad para evitar aglomeraciones y contagios de CoVid-19:

Desde la Anses se hizo especial foco en que el cronograma debe brindar seguridad sanitaria a quienes fueran a cobrar, en clara referencia a lo ocurrido el pasado 3 de abril. Ese día, en plena cuarentena, las sucursales bancarias recibieron aglomeraciones de público que aspiraban a retirar el dinero de su jubilación y del IFE. Desde distintos sectores, se culpó a la Anses, entonces presidida por Alejandro Vanoli, de la superposición de pagos.

“Nuestra misión es que no se agolpe gente en la calle”, dijo Raverta. “Vamos a armar un cronograma inteligente”, repitió, que no genere “riesgos en materia sanitaria”. A la vez, recordó las dificultades que trajo en marzo para la implementación de los pagos el hecho de que la totalidad de las sucursales bancarias estuvieran cerradas.

5) No habrá nuevos beneficiarios:

Desde la Anses se encargaron de dejar en claro que la base de beneficiarios no se ampliará. Recordaron además que, para el primer pago del IFE, procesaron la información de más de 13 millones de personas que derivó en el padrón final de 8,3 millones de beneficiarios y que el Gobierno Nacional cree haber llegado a “la enorme mayoría” de las familias que carecen de otro ingreso para enfrentar la parálisis económica de la pandemia.

Cabe recordar que el cobro del IFE les corresponde a trabajadores informales o de casas particulares y a monotributistas sociales o de las categorías A y B que cumplan con los siguientes requisitos: ser argentino nativo o naturalizado y residente, con una residencia legal en el país no inferior a 2 años; tener entre 18 y 65 años de edad; que el titular o su grupo familiar no tengan ingresos provenientes de una prestación de desempleo, jubilaciones, pensiones o retiros contributivos o no contributivos nacionales, provinciales, municipales o de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, de planes sociales nacionales, provinciales o municipales, o de salario social complementario.

Fuente: Infobae. –

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