Tras la conflictiva y maratónica sesión donde se aprobó la nueva ley jubilatoria, los diputados retomaron el debate para avanzar con el paquete económico y el oficialismo acordó modificaciones con el massismo y el interbloque Argentina Federal –que responde a gobernadores dialoguistas- para cerca de medianoche darle media sanción y girarla al Senado, donde el Gobierno quiere sancionarla antes de fin de año.
El resultado final de la votación fue de 146 votos a favor, 77 en contra y 18 abstenciones.
Aunque el oficialismo consiguió dictamen para los cambios impositivos y negoció modificaciones con los gobernadores Juan Manzur (Tucumán), Alfredo Cornejo (Mendoza) y Rosana Bertone (Tierra del Fuego) por la marcha atrás en la renta a las bebidas azucaradas, los vinos y espumantes y la baja gradual de impuestos a productos electrónicos, el proyecto siguió en revisión en el recinto.
El proyecto oficial fija, entre sus puntos más importantes, la renta financiera a personas físicas, del 5% en plazos fijos y títulos, estipula una reducción de aportes patronales graduales, la suba del impuesto directo a cervezas, la reducción del impuesto a las ganancias de empresas y que parte de las indemnizaciones por despido y retiros voluntarios paguen impuesto a las Ganancias.
También había consenso dentro de la oposición para impedir que las cooperativas destinadas a cuestiones financieras paguen ganancias. “Hay que controlar las mutuales pero no están dadas las condiciones para gravar al cooperativismo”, insistió Bossio. Eso podía llegar a tocarse,
Otro de los puntos de debate, sobre el que existía una fuerte presión de las empresas, era el incremento de los impuestos del 8% al 17 % a las cervezas. En ese sentido, la mayoría de los bloques opositores pedía dejar exentas a las cervezas artesanales, que representan el 2% del mercado.
