Es una realidad visible que existen menores de edad que cometen delitos reiteradas veces y por el hecho de la “edad de imputabilidad” estos adolescentes queden en libertad o no reciban penas hasta cumplir la mayoría de edad.
En el caso de Argentina, según el Régimen Penal de Minoridad, la edad de imputabilidad es de 18 años, esto quiere decir que los adolescentes de entre 16 y 18 sólo son punibles si cometen delitos con penas mayores a dos años. Recién a los 18 pueden empezar a cumplir su pena en una cárcel. Hasta ese momento, pueden estar privados de su libertad en institutos especializados o centros cerrados.
La Ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, comentó en una conferencia de prensa al ser consultada sobre este tema, que “todavía se está discutiendo la edad, si es 14, si es 13 como es en Uruguay o si es 12, como en Brasil”. A esto, agregó que ante los delitos gravísimos “tiene que haber imputabilidad”.
En América Latina según el último informe realizado por UNICEF en el año 2017, el promedio de edad de imputabilidad para la región es de 12.4 años. Este promedio se da a partir de la baja edad de imputabilidad que presentan países como Trinidad y Tobago (7 años) o los países del Caribe (promedian 10 años). Mientras que Brasil, Ecuador y Argentina mantienen la edad en 18 años.
Estos números nos indican a qué edad puede ser imputado un niño o adolescente pero no responde a la protección del sistema judicial penal juvenil, el cual protege en la mayoría de los países hasta los 18 años.
Como último ejemplo, en Chile, la edad de imputabilidad es de 18 años pero se ha implementado un “sistema de justicia especial juvenil” que interfiere en hechos delictivos de adolescentes entre los 14 y los 18 años.
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