A casi 41 años de su desaparición, los restos de Diego Fernández Lima, un adolescente de 16 años, fueron encontrados enterrados en la casa de un excompañero de colegio en el barrio porteño de Coghlan.
La noticia conmocionó a sus amigos, entre ellos a Fernando Galicia, un puntano que lo conocía de Bahía Blanca. Galicia lo describió como un “excelente chico” con un gran futuro en el fútbol.

Lima y Galicia se conocieron porque su familia tenía una casa de repuestos en la localidad bonaerense y el proveedor era el padre de Fernández Lima. “Venían hasta Bahía Blanca en una camioneta Ford F350 con una caja atrás llena de repuestos que le ofrecía a mi viejo. Empezó una amistad entre nuestros padres, a veces íbamos a Buenos Aires y nos juntábamos las familias y así. Y con Diego teníamos casi la misma edad”, explicó Galicia.

El hallazgo, realizado por albañiles, inicialmente atrajo la atención por su cercanía a la casa donde vivió Gustavo Cerati. Sin embargo, la justicia confirmó la identidad de los huesos gracias a una prueba genética de la madre de Diego, de 87 años. En el lugar, también se encontraron objetos personales que el joven llevaba el día de su desaparición en 1984, lo que sugiere que podría haber sido asesinado ese mismo día.

En esa época, la familia buscó a Diego incansablemente. El padre recorrió las calles de Buenos Aires por años, hasta que murió atropellado a pocas cuadras de donde se encontraba el cuerpo de su hijo. La madre, por su parte, nunca quiso mudarse ni sacar el teléfono fijo, con la esperanza de que un día llamara. La policía no le dio importancia a la denuncia de la desaparición, restándole credibilidad a la familia.

Por este caso, actualmente hay un sospechoso: Cristián Graf, de 56, la familia todavía vive en el chalet donde fueron encontrados los huesos. Era un excompañero de la Escuela Nacional de Educación Técnica (ENET) Nº 36 de la víctima. En ese sentido, Galicia afirmó que Fernández Lima, el día que desapareció, tenía la intención de ir a la casa de un amigo y no al domicilio de Graf.

“Es terrible que después de más de 40 años nos enteremos de esto. A mí me avisó mi hermana que vio la noticia en los medios cuando habían identificado los huesos. Aparte, estaba enterrado con la ropa exacta que usaba cuando se fue, por eso creo que lo mataron ese mismo día porque, además, tenía el llavero, el reloj”, planteó.

Actualmente, el excompañero de colegio, cuya familia es dueña de la casa desde los años 70, es el principal sospechoso. Galicia manifestó su deseo de contactar a la familia de Diego para hablar sobre lo sucedido después de tantos años sin saber nada de ellos.


Fuente: Relaciones de Radio Popular.
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