Aunque la lluvia paró, el sol salió y fue un domingo de clima perfecto, la cuadra de Julio Juárez en Villa Santa Rita era esta tarde una muestra de desastre: un plátano de ocho metros apoyado sobre su casa, las ramas en el piso, la familia recluida adentro y hombres trabajando afuera para sacar el árbol caído. Su caso era quizás el más sobresaliente, con cámaras de televisión instaladas en la puerta, pero era uno más en una madrugada en la que la tormenta sobre la Ciudad y el Gran Buenos Aires dejaron calles anegadas, cientos de árboles y antenas caídas y miles de usuarios sin luz.
Alrededor de las 2.30 de la madrugada, a Juárez lo despertaron las voces de sus hijos. Parados al pie de la cama, el mayor, de 15, y su hija de 9, lo intentaban despertar. “Papá, se cayó el árbol”, le repetía el varón. “¿La rama?”, dijo Juarez. “No, ¡el árbol, papá!”. Con lo puesto salió de la cama y se asomó por una de las ventanas del portón del garaje. Todavía dormido, las imágenes que veía le hacían creer que el plátano que estaba frente a su casa ahora aplastaba a su auto, estacionado en la puerta. Pero el panorama era más serio.
Un auto destrozado en Gurruchaga entre Aguirre y Loyola. Foto: Rolando Andrade.
“El plátano había caído sobre el balcón. El piso de la terraza estaba roto, quebrado. Tuve miedo de que el árbol siguiese cayendo, penetrando en la casa”, reconstruyó Julio, que es fotógrafo de este diario. Después de evaluar los daños, llamar a emergencias y ubicar a sus hijos en un rincón seguro, tomó su cámara y empezó a registrar el pequeño apocalipsis doméstico.
Su hijo fue quien sintió el estruendo. Ocurrió a apenas unos metros del sillón en el que estaba mirando la tele. A través de la ventana del living que da a la calle (Magariños Cervantes al 3500) le llegaron los ruidos de destrucción.
Tras el temporal de la madrugada, cayó en un árbol en Tres Arroyos al 700, Villa Crespo.
“Lo que más me preocupó fue que ‘el grandote’ estaba ahí. El árbol pudo haber caído sobre él. Esto es un lío tremendo, además de la casa se me abolló el auto, pero agradezco que estamos bien”, agregó Julio, mientras varios operarios con una grúa intentaban retirar el plátano.
En la cuadra de enfrente, mirando el operativo, estaba Miguel Cervantes, el dueño de la casa. “Desde hace tres años que vengo reclamando porque el árbol me había levantando la vereda y rajado los mármoles de la entrada“, dijo. Y siguió: “Para mí, estaba podrido pero dos inspectores vinieron y dijeron que no. Mirá lo que pasó: esto era algo anunciado“.
El temporal derribó una antena de telefonía celular que cayó sobre un auto al lado de la cancha de Independiente. Foto: Silvana Boemo.
El temporal fue corto pero fulminante: en la Ciudad de Buenos Airesse cayeron 100 árboles, 40 de los cuales impactaron contra casas y autos. En el Capital y Provincia el domingo a la tarde quedaban más de 50.000 usuarios sin luz y en Avellaneda la imagen más increíble la había dado una antena antena de telefonía celular que cayó y aplastó un auto, a pocos metros del estadio de Independiente.
