Una tragedia, derivada de la inseguridad, sacudió a una familia que reside en una popular barriada de la zona sur de la ciudad de San Miguel de Tucumán. Habían colocado un cerco perimetral electrificado, tras haber sufrido tres robos en su vivienda y en un hecho accidental, cuando pretendió evitar que su hijo, de 10 años, sufriera una descarga, una mujer de 33 años murió al quedar fulminada por la corriente de 220 voltios. El “sistema preventivo” había sido colocado, días atrás, por su esposo.
El desgraciado episodio se registró en una humilde casa del pasaje Einstein al 900 del barrio San Nicolás, en la periferia de la capital tucumana, cuando la víctima, identificada como Fátima María Ramírez, observó que el niño jugaba a pocos metros de la reja electrificada y entonces, se arrojó sobre su hijo para salvarlo de sufrir una mortal descarga, pero al tocar el cerco, se produjo el fatal desenlace.
Según trascendió, el marido de la mujer había instalado ese alambre conectado a unos cables, debido a que habían sufrido algunos robos y otros intento de ingreso al domicilio, ubicado en una zona cercana a un descampado, por el que suelen escapar los asaltantes, tras sustraer pertenencias de los residentes en la casa de este barrio del sur de San Miguel de Tucumán.
“Le agarró la corriente eléctrica porque él había puesto unos cables de alta tensión en la parte trasera de la casa, porque le había entrado a robar en tres oportunidades”, indicó un jefe policial, en declaraciones al portal del diario La Gaceta, al referirse a este tragedia, en la que el pequeño, de 10 años, debió a ser asistido en el Hospital de Niños, aunque solo sufrió una lesión menor.
“La mamá evitó que su hijo sufriera una descarga y entonces, cuando ella tocó, cayó fulminada. Una tragedia, sin dudas, ya que intentaron estar más seguros y todo terminó de la peor manera”, concluyeron los investigadores del caso.
