Tenía una orden de captura sobre su cabeza pedida por el fiscal José Campagnoli y firmada por el Juzgado de Instrucción N° 21, pero no había ningún policía para detenerlo a mediados de mayo pasado en Pinar de Rocha, la clásica disco de Ramos Mejía, nadie que le impidiera a Kevin Ariel Torres, de 21 años de edad, oriundo del barrio Mitre detrás del shopping DOT en Saavedra, calzarse una gorra negra y un jean para bailar la madrugada entera en un after de música electrónica y contárselo al mundo, o a sus 2795 seguidores de Instagram. “Al borde de la captura, pero siempre ATR”, a todo ritmo significa la sigla, escribió Torres mientras posteaba una foto vibrada de la noche, moviéndose frenético.
Campagnoli lo vio luego de que el personal de su fiscalía entrara al Instagram de Kevin y enfureció, pidió que se apure el trámite de su arresto. No era la primera vez que Kevin se hacía el canchero con el fiscal de Núñez-Saavedra desde su cuenta en Internet, por otra parte. “Atrapame si puedes…”, había posteado Torres un mes antes, mientras su defensa presentaba un pedido de eximición de prisión.
El fiscal lo buscaba por el delito de abuso de armas, tras un tiroteo ocurrido el 27 de octubre de 2017 en el barrio Mitre por el cual Torres sería procesado a fines de mayo último, un enfrentamiento signado por la sombra de la barra del Club Atlético Platense, históricamente fuerte en el asentamiento. Varios relatos apuntan al involucramiento del más reciente capo de la hinchada, “El Viejo Tom.”
Campagnoli no era el único que quería verlo esposado: en Comodoro Py, Carlos Rívolo y Santiago Marquevich, titular de la UFESE, la unidad especializada en secuestros de la Procuración, lo perseguían por llevarse junto a otros dos cómplices el 29 de abril último a la hija menor de Luis Alberto Rosales Sandoval, el “Gordo Papa”, capo dealer del Bajo Flores bajo arresto domiciliario tras ser condenado por regentear un delivery de cocaína, para cobrar 297 mil pesos en una villa de Boulogne y luego liberarla.
“Dos millones o la droga”, le habrían pedido los secuestradores a Rosales Sandoval. “El Gordo Papa” denunció el secuestro de su hija. Un testigo declaró en la causa y señaló a “Kevin del barrio Mitre” y a su supuesta bandita de delincuentes, “La Farándula”, el mismo nombre de usuario del Instagram de Torres, hoy cerrado. Dos hechos calientes en muy poco tiempo.
Kevin no festejaría su último cumpleaños en ningún boliche: fue arrestado por la división Operativa Central de la Federal el mismo día de su natalicio, el 18 de mayo último, a bordo de un Peugeot 208 en las inmediaciones de la cancha de Platense junto a su presunto cómplice en el secuestro, Cristopher Insaurralde, otro habitué del paravalancha de la tribuna Roberto Goyeneche en el estadio de la calle Zufriategui. El gusto de Kevin por el oro terminó en el sumario policial: le secuestraron cinco cadenas, dos anillos, un reloj que decía “Rolex” y que no se sabe si es original o no. Al menos dos jóvenes estaban junto a él, se fueron corriendo al ver a la Policía venir.
Infobae buscó hablar con Kevin para esta nota. No quiso. Sentado en el penal de Ezeiza, el panorama no se ve bien para él: los fiscales Rívolo y Marquevich lo elevaron a juicio junto a Insaurralde por el secuestro de la hija del “Gordo Papa” dos semanas atrás. La postura de la defensa, liderada por la abogada Débora Hambo -ex defensora de Pablo “Bebote” Álvarez, hoy dedicada a casos de violencia de género-, es que la Justicia federal no permitió que Kevin sea defendido.
