En lo que va del 2017, más de 170 vehículos fueron secuestrados al momento de efectuarse la verificación policial. O, dicho de otra manera, más de 170 personas perdieron todos sus ahorros a mano de estafadores.
El dato se corresponde a las estadísticas de la Dirección de Verificación de Automotores de la Policía de Misiones, la cual actualmente cuenta con 22 plantas verificadoras a lo largo y ancho de la provincia.
Según pudo averiguar El Territorio, en total son 172 los vehículos que fueron incautados desde enero hasta ayer al momento exacto de efectuarse los procedimientos de verificación física de los rodados.
De esas incautaciones, 79 se dieron en la planta de Posadas, lo que representa un 45% del total de los procedimientos.
Entre los operativos restantes, en segundo lugar está Oberá con 16 vehículos decomisados, seguido por Puerto Rico con once y Jardín América con nueve, como los puntos con más secuestros registrados en la provincia a lo largo del año.
La estadística a la cual tuvo acceso este matutino también indica que el número de secuestros en planta aumentó en relación al año pasado, en el cual se había registrado un total de 110 incautaciones.
Este dato se traduce en un aumento del 56% en este tipo de procedimientos en relación al 2016 y más aún comparando con los registros del 2015 (41 incautaciones) y 2014 (34).
Aunque, en este punto hay que tener en cuenta que en los últimos años también aumentó el número de plantas verificadoras de la Policía en la provincia. Se cree que antes de 2018 se habiliten otros tres puntos de verificación: Santa Ana, Azara y San José.
En la planta de Posadas actualmente hay una veintena de rodados secuestrados, entre ellos un Audi TT valuado en más de medio millón de pesos.
Maniobras, internet y riesgos
Según explicaron especialistas consultados, en la mayoría de los casos se encuentran vehículos presuntamente comprados de buena fe pero que presentan pedidos de secuestro por robo en otras provincias del país (mayormente Buenos Aires), dominios ajenos, documentos apócrifos o adulteraciones en sus codificaciones.
Detrás de todas estas incautaciones hay familias que perdieron todo su dinero al caer en estafas o, seducidos por los bajos costos ofrecidos, pecaron en no cumplimentar con las normativas vigentes.
Y la pérdida es total, ya que al detectar estas anomalías, los vehículos son inmediatamente incautados y nunca podrán ser puestos nuevamente en circulación.
“Si el vehículo presenta algún tipo de adulteración es imposible que vuelva a circular porque pierde la identidad. El vehículo tiene como huellas dactilares que son sus codificaciones y si esas codificaciones son modificadas pierde su identidad y es imposible que vuelva al circuito comercial”, explicó sobre este punto el comisario Luis Dachary, jefe de la Dirección Verificación de Automotores.
Respecto de las modalidades fraudulentas detrás de estos casos, Dachary explicó que en la venta informal por internet se ha dectectado “la mayor cantidad de estafas en cuanto a la comercialización de vehículos con problemas legales, ya sea de documentación, adulteraciones o que pesen sobre ellos pedidos de secuestros de otras provincias”.
Justamente, Dachary también se refirió a la problemática del robo de vehículos y señaló que “Misiones no es una provincia donde haya un alto índice de robo o hurto automotor. Nosotros somos receptores de unidades automotrices sustraídas en otras provincias, de las grandes metrópolis, Capital Federal, Rosario. Nosotros estamos recibiendo esos vehículos, ese es el gran problema que estamos teniendo”.
En este contexto, lo que recomiendan desde la Policía es que todo ciudadano interesado en comprar un vehículo realice las verificaciones correspondientes antes de concretar la transferencia económica y que esto se haga de forma conjunta entre vendedor-comprador.
Porque, según explicaron, en caso de sufrir una estafa de este tipo, la persona no sólo sufre el hecho de haber perdido un importante monto de dinero que pensaba depositarlo en el sueño de adquirir un vehículo, sino que también queda implicado en una causa judicial.
“En primera instancia vos no sos víctima, vos viniste con el auto, vos no cumpliste el proceso legal para establecer tu buena fe. Ese es el otro riesgo, también quedás con un proceso penal y eso luego se aclarará más adelante en el juzgado, cuando se establezca qué parte de esa transacción ocupás”, indicó Dachary.
