Daniel Divinsky, figura crucial en la historia editorial y cultural de la Argentina, falleció este viernes a los 83 años. Fue el artífice detrás de Ediciones de la Flor, una editorial que se atrevió a ir más allá de los libros: publicó ideas, provocó debates y sostuvo la palabra en tiempos de silencio forzado. La noticia fue confirmada por su esposa, Lili, a través de un emotivo mensaje en su cuenta personal de Facebook.


“Murió esta madrugada, muy tranquilo, muy amado, muy querido”, escribió. No habrá velorio, sino una cremación íntima: sus cenizas serán arrojadas al Río de la Plata, tal como él lo había pedido. “Avisaremos cuándo, para que quienes quieran ir puedan hacerlo”, anticipó. En el mensaje, la mujer del editor agradeció las muestras de afecto recibidas a lo largo de los años: “Gracias por el cariño, las palabras, los libros, las actividades, las complicidades y las risas compartidas”. “Me consta cuánto quiso a muchísimos de ustedes y cuánto disfrutó de tenerlos cerca”, cerró.
Divinsky fue abogado por formación, pero editor por vocación. En los años 60, mientras cursaba Derecho, comenzó a transitar los pasillos del mundo editorial con Jorge Álvarez. En 1966, junto a su socio Oscar Finkelberg, fundó Ediciones de la Flor, con apenas 300 dólares. El sello, nacido originalmente para abrir una librería, pero convertido rápidamente en refugio de grandes autores, tuvo su bautismo con la antología Buenos Aires que reunía relatos de Julio Cortázar, Rodolfo Walsh y David Viñas.

Pero fue en 1970 cuando el destino de la editorial y del propio Divinsky cambió para siempre: Quino, desencantado con su anterior casa editorial, le confió la publicación de Mafalda. Así nació un fenómeno que rompió fronteras y convirtió a la niña de pelo negro en ícono universal. Con ediciones agotadas y traducciones por el mundo, Mafalda no solo consolidó a la editorial, sino también la sensibilidad política y cultural de su editor.
Divinsky no se detuvo allí. Descubrió y publicó a figuras fundamentales del humor gráfico argentino como Fontanarrosa, Caloi, Maitena, Liniers y Sendra. Muchos de ellos permanecieron en la editorial durante décadas, atraídos por su ética y su intuición. ¿Quién es Fontanarrosa?, publicado en 1974, fue solo el inicio de una larga lista de títulos inolvidables.

Más allá del humor, Ediciones de la Flor se convirtió en una trinchera intelectual. En plena dictadura cívico-militar, la publicación del libro infantil alemán Cinco dedos lo llevó, junto a su entonces esposa y socia Kuki Miler, a prisión. Pasaron cuatro meses detenidos y luego partieron al exilio en Venezuela. A pesar de la distancia, su editorial siguió viva gracias al compromiso de sus autores y la gestión de Elisa Miler, madre de Kuki.
De regreso al país en 1983, Divinsky redobló su apuesta editorial. En su catálogo figuraron más de mil títulos, entre ensayos filosóficos, ficción, teatro y literatura infantil. Siempre guiado por su instinto, supo mantenerse al margen de las modas y las presiones del mercado.

En 2015, tras décadas de trabajo conjunto, cedió su parte de la editorial a Kuki Miler. Lo llamó un “renunciamiento” y se alejó en silencio, como quien sabe que la obra ya está hecha.
En 2011, recibió el Premio a la Inteligencia otorgado por el diario Perfil en el rubro Humanidades y aporte Cultural, que lo invitó a reflexionar: “No hay una sola definición, una persona inteligente es alguien que sabe elegir y explicar su elección en cada caso”, argumentó en aquella oportunidad y agregó: “Es una definición tan arbitraria como cualquier otra, y pienso que todas las inteligencias son iguales y lo realmente significativo es la voluntad con la que se utiliza”.

Escuchá Radio Popular San Luis en vivo: https://radiopopularsanluis.com.ar/radio

¿Qué te pareció la nota?

👎 0
👍 0
0%

Satisfacción Satisfacción

0%

Esperanza Esperanza

0%

Bronca Bronca

0%

Tristeza Tristeza

0%

Incertidumbre Incertidumbre

0%

Indiferencia Indiferencia

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *