Hoy se conoció la pena que deberá cumplir un anestesiólogo responsable de la muerte de un nene de 4 años durante una cirugía considerada de baja complejidad en un sanatorio de General Roca, Río Negro, luego de que el profesional se distrajera por usar su telefóno celular.
Se trata de Valentín Mercado Toledo, quien en julio de 2024 sufrió muerte cerebral tras un paro cardíaco, a raíz de que el médico se distrajo con el celular y no advirtió una obstrucción que dejó al niño varios minutos sin oxígeno.
Valentín ingresó caminando al Sanatorio Juan XXIII para una operación por una hernia diafragmática, que al niño no le molestaba, pero los médicos recomendaron la intervención para solucionar el problema lo más rápido posible.
Durante la intervención sufrió una encefalopatía hipóxico-isquémica tras permanecer al menos diez minutos sin registros de presión arterial ni oxigenación.
El mediodía de este martes marcó un cierre agridulce en los tribunales. Mauricio Atencio Krause, el anestesiólogo responsable del monitoreo de Valentín Mercado durante una cirugía, fue hallado culpable de homicidio culposo. Sin embargo, la sentencia dejó un sabor amargo en la comunidad: el médico no irá a la cárcel.
El juez dictó una pena de tres años de prisión en suspenso. Esto significa que, mientras Atencio Krause cumpla con reglas de conducta estrictas, mantendrá su libertad. El castigo más severo recayó sobre su carrera profesional:
– No podrá ejercer la medicina por 7 años y 6 meses.
– La justicia consideró que existió una “negligencia extrema” que rompió con cualquier estándar de cuidado médico.
Durante el juicio, las pruebas fueron contundentes al describir una conducta que la fiscalía calificó de “indiferencia alarmante”. La reconstrucción de los hechos revela una cadena de errores fatales:
Prioridad al dispositivo: Se comprobó que el médico estuvo distraído con su teléfono celular en momentos clave de la intervención.
Abandono del paciente: En medio de la operación, Atencio Krause salió del quirófano con un único objetivo: buscar un cargador para su teléfono.
Falta de monitoreo: Durante su ausencia, Valentín (de solo 4 años) sufrió un colapso en sus signos vitales. Al no haber un profesional supervisando la anestesia, la reacción médica fue tardía e insuficiente.
“El tiempo perdido por la desatención del profesional resultó irreversible”, señalaron los peritos durante las audiencias.
Mientras la defensa intentó mitigar la pena argumentando el “afectación anímica” del imputado, la querella y la familia de Valentín hicieron foco en el vacío irreparable que dejó el niño.
El caso de Valentín Mercado no solo cierra con una inhabilitación prolongada, sino que abre un debate urgente sobre la seguridad médica y el uso de la tecnología en áreas críticas. La sentencia deja un mensaje claro sobre la responsabilidad profesional, pero también una herida abierta en una sociedad que exige justicia efectiva ante la pérdida de una vida inocente.
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