En el cementerio del barrio porteño de Flores, los muertos no descansaron en paz en la madrugada de este miércoles, ni tampoco los delincuentes que irrumpieron en el establecimiento y arrasaron con todo lo que hallaron en su camino. Al menos doscientas tumbas fueron profanadas, principalmente para apropiarse de placas de bronce y hasta de réplicas de Cristo del mismo material.
En la mañana del miércoles , los trabajadores de las secciones 7 y 13 del cementerio de Flores chocaron abruptamente con un paisaje desolador. Al habitual marco fúnebre se le agregó uno mucho más aberrante, cristalizado en los destrozos y los faltantes provocados por un grupo de ladrones. En este sentido, uno de los cuidadores del lugar señaló que “hicieron un desastre. Esto suele darse últimamente cada dos o tres días”.
En esta última ocasión, al menos doscientas sepulturas fueron rotas, para posteriormente extraer el bronce, pero antes de retirarse del complejo, los delincuentes se tomaron su tiempo para pisar el jardín, dando muestra de su andar vandálico. Al respecto, otro empleado del lugar consideró que “creemos que se trata de una banda que siempre se reúne en las inmediaciones del cementerio”.
El hombre detalló que los indeseables visitantes del lugar “ingresaron saltando el paredón de la avenida Castañares, porque allí hay orificios y estos introducen fierros para hacer una escalera y subir”. No obstante, hasta el momento no han sido identificados los autores de tan lamentable episodio, por el cual “están dejando el cementerio pelado. Hasta los Cristos se llevan”, exclamó uno de los responsables de la mantenimiento del cementerio.
Por su parte, muchos familiares se acercaron al recinto en la mañana con el fin de solicitar el traslado de los restos de sus seres queridos. En referencia a ello, uno de los cuidadores remarcó que “hay una gran indignación por la crueldad con la que se desenvolvió esta gente. Ni a los muertos dejan tranquilos. Nosotros no entendemos cómo se llevan objetos que son muy pesados. Hemos empezado a sustituir el bronce por el acrílico para evitar los robos, pero no les importa, así y todo se llevan el acrílico también”.
En tanto, los investigadores llevaban a cabo los peritajes correspondientes a fin de descubrir a los autores del robo, al mismo tiempo que se reforzaban las medidas de seguridad en el complejo, en afán de que los difuntos puedan descansar finalmente en paz.
