A tan solo 20 km del centro de la ciudad de La Plata, en la zona rural de Abasto, funciona el Santuario “Salvajes”. Un espacio de protección para animales de granja, los cuales la gran mayoría son rescatados, otros llegan por situaciones más conflictivas y en donde ha tenido que intervenir la policía.

El espacio nació como refugio en 2013, pronto consiguió ser admitido como asociación civil, teniendo personería jurídica, pero aún tramitan para ser reconocidos como una Organización No Gubernamental, que le permitirá entre otras cosas, recibir donaciones abiertamente.

Durante mediados de este año vivieron una situación económica muy preocupante, y la búsqueda para poder sostenerse llevó a que lo compartieran con la comunidad. A este fin de año, llegan con un mejor presente. “Uno de los principales gastos que teníamos era el pago de una hipoteca. A uno de los terrenos lo habíamos hipotecado y en noviembre recién terminamos de resolver esos pagos. Ahora nos quedan los gastos fijos de alimentación para los animales y para su atención veterinaria, gastos que no son pocos”, nos dice Melisa.

Además de las donaciones, el Santuario desde su creación logra seguir adelante como proyecto, gracias a los voluntarios, en su mayoría jóvenes que se comprometen a trabajar en el predio asistiendo a los animales.

Viven en el espacio; Jonatan, que es el fundador, junto a su novia, que oficia de encargada, y un empleado, de nombre Ángel, viviendo allí de manera permanente. Luego transitan en las jornadas voluntarios fijos que van de 3 a 5 personas por día. Son personas que se comprometen a asistir una vez por semana. Cuando falta un voluntario el trabajo recae en los demás. En los días con más asistencia de voluntarios llegan a 5, como número máximo.

“El promedio de edad de quienes participan es de 18 a 23 años. La mayoría son estudiantes y vienen de Capital Federal”, dice Melisa, quien expresa su sorpresa de no tener una adhesión mayoritaria de personas de la ciudad. “De aquí de La Plata lamentablemente no se acercó mucha gente. En la actualidad hay solo 2 personas que son vecinos platenses. Si bien en su momento nos escribieron consultando estudiantes de la carrera Veterinaria de la Universidad Nacional de La Plata, luego no se sumaron”.
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Trámite de ONG

Hace 2 años vienen peleando para ser reconocidos como ONG. Esperan para este fin de año o a lo sumo en febrero tener el trámite aprobado y finalizado. El hecho de no estar aún reconocidos como tal, los limita en poder recibir donaciones, o poder tener un sponsor o patrocinante fijo que les garantice un aporte fijo mensual.

“Nosotros empezamos desde cero en el predio en el que estamos. Por suerte terminamos con la infraestructura. Nos destruye la inflación. Cada vez que vamos a comprar fardos, notamos el incremento de su valor. Consumimos 800 a 900 fardos por mes y es muchísimo dinero. En gastos totales llegamos a un millón de pesos por mes”.

En su momento tuvieron un apoyo económico oficial cuando cerró la granja de la República de los niños. Allí recibieron y fueron responsables de todas las cabras, las cuales estaban todas embarazadas. “Recibimos 15 animales, que pronto se convirtieron en 45. En ese momento la Municipalidad nos donó fardos durante un año, aproximadamente.

Actividad entre pares

Melisa, como coordinadora, se mueve en su actividad entre personas que unen su amor por los animales, pero quienes además lo hacen por darle un sentido integro de la preservación animal. En su caso en particular, desde hace 6 años es vegana, y coincide esta característica con el perfil que se repite entre quienes se acercan para hacer esta actividad como voluntario en el predio.

“Son todos chicos jóvenes veganos que se suman, se comprometen y vienen porque quieren ayudar. Quizá no lo puedan hacer económicamente, pero sí lo hacen viniendo y trabajando en el espacio junto a otros compañeros con similares ideales”.

Ninguno de los que trabajan en el santuario tiene formación académica acerca del cuidado animal ni ambiental, pero sí aprenden de la atención que los animales reciben de profesionales externos. “Observamos toda la atención y cuidado que brindan los veterinarios que han venido. También siempre estamos atentos al surgimiento de ciertas enfermedades que suelen darse en algunos animales, por ejemplo, en una cabra. Qué pasa cuando una cabra comienza a renguear. En base a eso tenemos una cierta lista de enfermedades posibles que hace que consultemos más tempranamente al veterinario en base a esa primera observación. Aprendemos instintivamente cuidados básicos”.

La mayoría de los animales al ser rescatados del maltrato son muy asustadizos, allí la tarea suele hacerse complicada si es que hay que recurrir a determinada manipulación para hacer alguna curación. “Ahí hay que crear una confianza para que vuelvan a creer en las personas. En algunos se logra, en otros no y es más difícil”.

Profesionales externos y voluntarios logran una tarea conjunta. “El veterinario hace plan de vacunación y nosotros le aplicamos las vacunas”.
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Condiciones en las que llegan los animales

En la actualidad tienen en total 300 animales. “Nosotros tenemos únicamente animales de granja, y la gran mayoría rescatados. En algunos casos intervine la policía. También tenemos animales que son de personas que los tienen de mascota, por así decirlo, y por alguna que otra razón al no poder cubrir sus necesidades, nosotros los tenemos en cuidado. De todos modos, ahora ya estamos completos”.

Planes para el 2023

El próximo objetivo es construir un espacio que sea abocado exclusivamente para animales más longevos. “Nuestros animales no son tan ancianos, pero sí, muchos de ellos vienen del maltrato. Los cuerpos están muy deteriorados y envejecen más rápidos que en lo que podríamos llamar su vida natural”.

“Los animales alojados aquí no tienen hábitat natural, ni las ovejas, ni las vacas ni los cerdos. En lo que sí trabajamos nosotros es en crearles un ambiente acorde a lo que sería su ambiente natural. Manteniéndolos tranquilos, sin alteraciones, garantizando que nada los moleste”.

“Nuestra idea es poner un espacio para animales más viejitos y una enfermería. Ninguno de nosotros es veterinario. Recurrimos a un veterinario de Gonnet que nos asiste atendiendo los animales, pero para los auxilios y primeras emergencias creemos optimo tener nuestra propia enfermería”.

La idea de un santuario es que el animal viva de manera permanente aquí en un habitar lo más parecido a su hábitat natural. Por ahora lo que más hacemos es darle una vida digna, con alimentación acorde, agua limpia.

Por el momento el espacio no es utilizado como espacio educativo. “Esperamos más adelante poder programar para recibir visitas para que chicos de escuelas, o estudiantes de carreras afines que hacen visitas en granjas, puedan ver el comportamiento de los animales siendo libres. Más adelante vamos a poder hacerlo”.

El deseo de la libertad de los animales

“Muchos de los que pertenecemos a este proyecto dejamos nuestras vidas de lado para darles a ellos un poquito de retribución por el daño que le hemos hecho durante tanto tiempo. Somos personas normales, ninguna nació vegano, pero es un cambio que se está produciendo, en algún momento va a pasar ya sea por decisión o porque no nos quede otra: el cambio es inevitable y los animales van a terminar siendo libres”, concluye optimista Melisa Lobo.

Sumarse como voluntario

Las personas que se quieran sumar y quieran ir a realizar el voluntariado pueden escribir a las redes sociales.

El voluntariado puede realizarse de lunes a sábado. Quien se sume puede asistir cualquiera de estos días, una jornada completa.

Para contactarlos, hacé click acá

Fuente: Infocielo

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