Cynthia murió el año pasado. Tenía 30 años. Dejó, de repente, a dos niñas pequeñas sin mamá y a una familia destruida por el dolor.

“Estaba de visita en su casa, en Comodoro Rivadavia. Se cayó y me dijo ‘mamá, me resbalé’. La senté y ella insistió ‘mamá, quedate tranquila, estoy bien'”. El 31 de mayo la operaron, la presión intracraneal no bajaba y el 10 de junio tuvo muerte cerebral. Tres días después sus padres, Rubén Alberto López y Liliana Bordoy, cumplieron el sueño de la joven: donaron sus órganos. “Con mucho dolor, se realizó”, confiesa Lili. 

El 13 de junio de 2018, en la Clínica del Valle, en Comodoro, Chubut, vieron a Cynthia dar vida, sus órganos partieron rumbo a desconocidos.

En octubre se propusieron encontrar a los receptores: “mi hija no se fue, quedó un poco de ella en otras personas… ojalá logremos encontrarlos”, reflexiona. Lo cierto es que se está por cumplir un año de su búsqueda y todavía no tuvo resultados.

Incucai solo les pudo informar el sexo y edad de las personas que recibieron los órganos:

Mujer 57 años: córnea Izquierda
Hombre 34 años: córnea derecha
Hombre 31 años: riñón derecho
Mujer 25 años: riñón izquierdo
Hombre 63 años: Hígado

“Sentí que me habló y me dijo ‘buscame mamá’. Sé que es difícil de entender y de creer, pero el vínculo de madre e hija es muy fuerte. La pérdida me ha marcado porque yo a los siete años perdí a mi mamá y es como que la historia se repite”, detalló Liliana.

“Nadie se imagina, ni yo, lo que será encontrarme con alguien que tenga un órgano de mi hija”, concluyó. 

Filo News.-

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