El presidente de la editorial Sigmar, Roberto Chwat, fue asesinado de un tiro en el garaje de su casa. Los ladrones fueron grabados por cámaras de seguridad. Los buscan intensamente.
Buenos Aires.- Sólo tuvo tiempo de gritar para poner a salvo a su esposa, Amanda, antes de recibir el balazo que terminó con su vida y que destruyó a su familia.Roberto Chwat, el presidente de la tradicional editorial Sigmar, dijo a viva voz: ‘Llamá a la policía, entraron’. No era la primera entradera que sufría la familia en su chalet de Olivos, a sólo 500 metros de la quinta presidencial. Pero esta última fue trágica: el empresario murió poco después, cuando era traslado al hospital de Vicente López.
Ahora, los detectives policiales y judiciales a cargo de la investigación cuentan con varias pistas, y están detrás de una peligrosa banda que dedicada a cometer entraderas en la zona norte del conurbano. Se trataría, según fuentes del caso, de delincuentes de la zona de Villa Maipú, en San Martín, y que tendrían importantes antecedentes penales.
El físico y los rostros de los delincuentes que mataron a Chwat, de 67 años, quedaron registrados en las modernas cámaras de seguridad instaladas en el interior de la casa. Todas las filmaciones quedaron grabadas en alta definición.
Además de las grabaciones, el fiscal Martín Gómez y los detectives de la policía bonaerense podrían obtener el ADN de los sospechosos por medio de las huellas dactilares halladas en la casa, y también por las manchas de sangre descubiertas de uno de los delincuentes que se cortó cuando escapaba.
El homicidio, que conmovió a los vecinos y al mercado editorial, ocurrió anteanoche poco después de las 21.40, cuando Chwat, padre de dos mujeres, llegaba a su casa en su automóvil VW Passat. Todos las noches regresaba entre las 21 y las 21.45. Pero a diferencia de otros días, esta vez no le pidió al ‘garitero’ que vigila la cuadra que lo mirara mientras entraba en el garaje.
La casa de Chwat tiene todas las medidas de seguridad posibles: cerco electrificado, cuatro cámaras de seguridad de alta definición que siguen los movimientos de la vereda, una imponente y gruesa reja, y el portón del garaje con cierre por control remoto. El empresario vivía con su esposa, Amanda. De lunes a viernes también está en la casa la empleada doméstica, una joven de 26 años de nacionalidad paraguaya.
Fuente: La Nación
