Además de los bomberos que luchan en el frente de batalla para extinguir los incendios forestales, también se encuentran los pilotos de avión que combaten la misma guerra a través de los aires.
Pilotean sus aviones hidrantes para descargar miles de litros de agua sobre el fuego que amenaza los bosques y montañas. Cumpliendo ese trabajo honorable, se encuentra Maximiliano Cruceño, quien es piloto de avión de San Luis. En diálogo con Radio Popular, manifestó cuáles son sus principales funciones, explicó el mecanismo de la aeronave y nos reveló la noticia de que se aproxima una escuela para pilotos en la provincia.
“Para llegar a ser piloto de un avión hidrante, siempre digo que en la aviación hay muchas licencias y especiales; para cada una de ellas hay que tomarlo como si fuese un escalón de una escalera. Una vez que uno va juntando horas de vuelo, se van rindiendo licencias y habilitaciones; una de ellas implica la habilitación como piloto de combate de incendios forestales”, explicó.
En ese sentido, cuando ya cumplieron las principales preparaciones, se debe rendir ante la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) para obtener la habilitación. Con una amplia experiencia, Cruceño contó que trabajó en países como Chile, Argelia y en Argentina. “Cada uno tiene sus particularidades; más allá de la geografía y el tipo de vegetación, también influye la velocidad de los incendios”, detalló.
En ese marco, se evaluarán las diversas formas de atacar en conjunto con los brigadistas que están sobre la tierra trabajando. Por ejemplo, geográficamente, en la Patagonia hay muchas montañas y vegetación; lo mismo sucede en Chile y en el norte de África.
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Por otra parte, Cruceño explicó que los aviones hidrantes son diseñados exclusivamente para este tipo de trabajo. “Tienen mucha potencia, poseen un tipo de motorización que es una turbina que hace girar una hélice, se llama turbohélice, que permite tener más confiabilidad”, detalló y agregó que los motores llegan a 1600 HP aproximadamente.
Tienen una estructura robusta, son resistentes para trabajar bajo condiciones meteorológicas extremas y posicionarse a unos 30 metros de altura sobre el fuego para efectuar los lanzamientos. Este posee un sistema de descarga computarizado que es controlado por el piloto, quien evalúa el tipo de descarga en base a las condiciones de los incendios.
“Si es un incendio de bosques, de pino, necesitamos hacer una descarga más concentrada para que realmente el agua llegue bien hacia abajo. Si los incendios son de pastizales en campo, se requiere una descarga más suave”, explicó Cruceño. Cada uno analiza en base a la vegetación y el terreno para brindarle la orden a la computadora, que luego lo hará automáticamente.
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Una ilusión cada vez más cerca de concretarse
En exclusiva, Cruceño adelantó que se están preparando para inaugurar una escuela de vuelo en la provincia de San Luis. “La idea es que San Luis tenga su escuela de vuelo para formar pilotos de todo tipo, ya sean comerciales, instructores de vuelo, pilotos que se quieran dedicar a combatir incendios, entre otros”, comentó y agregó que desea volcar la experiencia junto a su hermano, como comandantes de una línea aérea internacional, en vuelos de cabotaje y combate contra incendios.
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