Todo inició cuando Macarena Ochoa vivía en el mismo edificio que Carla Spina. Ella notó que su hijo de 13 años tenía moretones en el cuerpo cuando le daba clases particulares. Si bien ella todavía no se recibió de psicóloga, le mencionó al móvil de Radio Popular que es estudiante avanzada y que contaba con las herramientas para detectar este tipo de violencia en el adolescente.

“Él me comentó que hubo situaciones en las que fue golpeado en el piso. En una oportunidad, se desmayó y fue arrastrado por el piso. Tenía heridas graves y signos de violencia en la espalda”, contó. Macarena habló con Carla y le recomendó una psicóloga, esperando que la profesional realizara la denuncia pertinente. Pero esto no sucedió.

Decidió hablar con el padre del adolescente, ya que estaba separado de Spina, y juntos se presentaron ante la justicia para realizar la denuncia de violencia. Ella fue testigo y lograron que el hombre tuviera la tenencia de la víctima.

Ante la situación, el 3 de mayo de 2025 Spina hizo una contradenuncia y comenzó el calvario para Ochoa. La denunció por abuso sexual. “Ella dijo que tenía una relación con su hijo. Fui denunciada por pedofilia. Es inhumana esa acusación. Jamás esperé algo así”, lamentó Macarena.

La denuncia falsa le trajo muchos problemas; fue acusada de abuso. Se tuvo que mudar y sufrir la condena social dentro de la universidad. “Fue un daño psicológico impresionante”, manifestó.

Sin embargo, su caso fue tomado por el abogado Ángel Martín Ávila Velázquez, quien creyó en ella y luchó por revocar la acusación fraudulenta.

“Esa decisión, que para mí fue un acto de humanidad y de compromiso, tuvo un costo enorme. La respuesta que recibí no fue una reflexión ni un cambio de actitud, sino una denuncia penal en mi contra. De un día para el otro pasé de ser ‘la vecina que estudia Psicología’ a ser ‘la acusada’”, reclamó Macarena.

Tras un largo proceso judicial, este jueves la justicia dispuso el archivo de la causa por inexistencia de delito. Lo que significa que no hubo pruebas que demostraron que la acusada es inocente. El adolescente pasó por Cámara Gesell, se investigó arduamente y la resolución fue que Spina realizó una denuncia falsa.

Con el fin de limpiar su imagen, Macarena hizo pública su historia

La denuncia falsa le dejó una condena social muy grave. Con el fin de limpiar su imagen, Macarena decidió hacer pública su historia.

Ella no miró para el costado, como otras personas estaban haciendo; se puso de lado de un adolescente de 13 años que venía sufriendo violencia por un tiempo que aún no está determinado. A la vista de todos, tenía moretones, signos de golpes.

La resolución judicial le trajo alivio, pero también deja una enseñanza: una denuncia falsa no es un simple malentendido, es una forma de violencia. Daña a la persona inocente y también perjudica a las verdaderas víctimas, porque siembra dudas y desgasta la confianza en el sistema.

“Sigo creyendo, a pesar de todo, que defender a un niño nunca puede ser un error. Lo que sí debería cambiar es que alguien que se anima a involucrarse termine pagando con su tranquilidad, su casa y su buen nombre. Hoy cuento mi historia para recuperar mi voz, pero también para que se entienda que la Justicia no puede ser usada como arma contra quienes eligen no mirar para otro lado”, remarcó y agregó que dos hermanas menores de la víctima quedaron con Spina. Espera que en algún momento ellas puedan contar lo que realmente pasó.
[{adj:166682} Resolución de la Justicia]

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