Sergio Rubén Lucero, el padre de Tatiana Belén Lucero Zanni y expareja de Vanesa Zanni, está en Villa Mercedes hace unos días. El hombre había decidido mantenerse en el anonimato, que nadie supiera que estaba en la ciudad y mucho menos exponerse ante los medios de comunicación. Quería permanecer así, en las sombras, para realizar él mismo sus propias averiguaciones. Pero ahora decidió romper el silencio. Habló, y no se salvó nadie.
Está al tanto de que Axel Emiliano Criscito y su novia Dayana Macarena Peralta son los principales sospechosos del doble crimen, que están detenidos y todo respecto a ese punto en lo judicial. Él no pone en duda que los imputados hayan sido los autores materiales de los asesinatos de su ex y su hija. Pero no le cuadra para nada cómo llevan la investigación las fiscales y tampoco cómo actuaron los policías.
Para él, el doble crimen va más allá de esa pareja que no está en grado de “planificar nada”. Se quejó de que hasta ahora nadie le ha sabido decir el porqué de los homicidios y, a lo Luis Ventura, aseguró: “tengo información”. No le cabe la menor duda de que los crímenes están relacionados con la casa en la que víctimas vivieron de prestado y que algo “raro” sucedía ahí dentro, porque nadie le da algo a alguien sin esperar nada a cambio.

Las víctimas Tatiana Belén Lucero Zanni, de 13 años, y su madre Vanesa Zanni, de 45.

Sin mayores tapujos lanzó su teoría del caso. “Mi hipótesis es que mi ex señora estaba en algún problema y se sentía amenazada de alguna forma. Sabía que algo estaba pasando, pero jamás me lo dijo porque sino esto jamás hubiera pasado”, manifestó. Eso, a su manera de ver, explicaba la razón por la que la mujer tenía premura en irse de la provincia y mudarse a la localidad bonaerense de Junín.
Lucero vive en San Juan y allá tiene otros tres hijos. Sin embargo, había hablado con su ex para mudarse con ella y su hija a Buenos Aires. Estaba dispuesto a dejar atrás la vida que tenía allá para estar al lado de Tatiana, su hija preferida. Pero ahora que ella no está, que la asesinaron de 66 puñaladas y a su madre de 70 estocadas, siente que no tiene nada que perder y por eso lo que le queda de vida se dedicará a encontrar a cada uno de los responsables de arrebatarle a su “ángel”. En otros términos, se ocupará de hacer justicia.


—Ella tenía tantos sueños por cumplir. Era boxeadora. Enloquecida con su boxeo. Yo me la iba llevar conmigo y éstos se encargaron de que yo no pudiera —alcanzó a decir, mientras su voz se apagaba poco a poco porque arribaban las lágrimas, pero continuó —Por eso voy a hacer lo que tenga que hacer y más también. Buscaron a la persona equivocada. Adelantó que irá “contra todo y contra todos” y que las consecuencias lo tienen sin cuidado.
Reveló que, desde que llegó, empezó a averiguar. Habló con vecinos y otras personas. “Investigué un montón de cosas que la justicia no”, remarcó. Para Lucero está claro como el agua que ni Criscito ni Peralta tienen la capacidad para planificar nada, mucho menos algo tan macabro, así lo adjetivó, al doble crimen. “Excepto que hayan tenido la incentivación de alguien o por algo”, conjeturó.
De acuerdo a sus propias averiguaciones, en la humilde vivienda, del extremo sur de calle Leonismo Argentino, todas las noches “se escuchaban cosas”. “Hay vecinos que están pegados ahí. Hablé con ellos y me dijeron que todas las noches escuchaban ruidos ahí. ¿Y la madrugada que mataron a mi hija no oyeron los gritos de mi hija?”, planteó suspicazmente el hombre que se gana la vida haciendo trabajos de chapa, pintura y mecánica de vehículos.
Hubo una vecina, que reside a casi 70 metros del domicilio que se convirtió en la escena de los homicidios, que aseguró oír, el jueves 11, alrededor de las 4 de la mañana, voces, gritos y, entre tantos ruidos, distinguió a alguien clamar: “¡Soltame, no me pegues!”. Lucero manifestó que quiere hablar con esa testigo para ahondar en las palabras exactas que escuchó esa noche.
Aunque no lanzó una acusación clara, apuntó de cierta manera a Julieta Curti, la mejor amiga de Zanni. Curti le había cedido esa casa a su amiga y a su hija en julio, para que residieran ahí el tiempo que les hiciera falta. Para Lucero todo eso fue muy raro. Su intuición le dice que no fue un simple acto de amistad, ni de bondad. “En esa lugar vivía un hombre, el dueño (fue el término que usó para denominar a Curti). Tenía problemas con drogas y de pronto mete a una mujer con su hija ahí. ¿A cambio de qué?, ¿por qué las metió ahí? No pagaban alquiler”, señaló.

Axel Criscito, de 25 años, y su novia Dayana Peralta, de 21, quien tiene “un leve retraso madurativo”.

“A la madre de mi hija le ofrecieron una casa ¿a cambio de qué? De nada. Tengo información de que ahí pasaban muchas cosas que nadie las investigó”, arrojó sin miedo a nada. Por eso insistió en dialogar frente a frente con la fiscal instructora 5, Gisela Milstein. “Quiero saber qué averiguó ella, que me muestre los papeles, todos los documentos. Para saber si ella tiene los mismos datos que tengo yo”, manifestó y volvió a cargar contra la representante del Ministerio Público Fiscal (MPF): “Si no se siente competente para este caso, que se aparte, que yo voy a esperar a alguien que sí”.
Le enrostra a la funcionaria el hecho de que en el lugar del doble crimen no hay consigna policial, nadie lo custodia y “todo el mundo” entra y sale. Afirmó que esas personas se han llevado hasta pertenencias de su hija, de un sitio donde hay “muchas pruebas que levantar”, en un caso que “tiene mucha tela que cortar”.
Tampoco se guardó sus reproches contra los policías que la madrugada de los asesinatos se allegaron a lo de Zanni, alertados por el llamado al 911 de una vecina. “Vinieron dos efectivos, tocaron la puerta y se fueron”, se quejó.

Vivía en contacto permanente con su hija

Lucero aclaró que, aunque vive en la ciudad de San Juan, estaba en contacto permanente con su hija de 13 años. La última vez que se había comunicado con ella fue una semana antes de los homicidios y la última vez que estuvo con Tatiana fue un mes y medio atrás. A pesar de que no pensaba para nada recomponer su relación amorosa con Zanni y el trato que tenía con ella era poco y nada, había planificado irse a vivir con ellas a Junín. Por un lado, por un “problema de salud” de la mujer y por el otro porque ella le había dicho que sentía que en Villa Mercedes no tenía futuro. Había días que pasaban hambre y vivían en extrema vulnerabilidad.
Lucero apuntó, seguidamente, a las amistades y el entorno de su expareja. Dijo que ellos “tienen mucho que explicar” y que “se encarguen” de hablar con él. También destacó que quiere dialogar en persona con el o la médica que certificó la discapacidad de Peralta. “Esto fue algo que estuvo planeado. No fue un simple ataque de locura de estos dos”, subrayó.


No se olvidó de recordar que los presuntos asesinos terminaron conviviendo unos días con las víctimas y llegaron hasta ahí por medio de Zanni. Explicó que su ex tiene hijos con otro hombre y que uno de ellos está en pareja con una hermana de Peralta.
Para Lucero, el doble crimen, de cierta manera, pudo evitarse. No obstante, a oídos de la fiscal llegaron los comentarios del padre de la adolescente masacrada. El lunes, sin perder tiempo, Milstein hablará con él personalmente, le confió una fuente a esta periodista.
También trascendió que desde que está preso solo en un día, el jueves, la Policía tuvo que llevar dos veces a Criscito al policlínico regional porque “le dolía la panza”. Mientras que el viernes la imputada de 21 años fue trasladada a tribunales por requerimiento del Juzgado de Familia.
Fuente: El Chorrilllero
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