La fotografía fue tomada durante la mañana en la Virgen de la Cobrera, cuando el sol se oculta detrás de las montañas, es ahí cuando la gente sigue posada en su regazo, pidiendo o agradeciendo un milagro. El viento comienza a hacerse sentir con brisas leves pero frías, justo ahí es cuando todo se convierte en un retorno de miles de fieles.
En esta oportunidad las fotos registraron algo fuera de lo normal, el sol con resplandor inigualables y a la altura de los fieles una clara imagen, quizás pintadas con los últimos rayos del ocaso, que gráfica la silueta de la virgen o un ángel en su esplendor.



