Señor Presidente, Por si no se dio cuenta, se lo aviso: lo quieren voltear.
Ya lo han avisado expresamente por cuanto medio pudieron y ahora un enorme mecanismo golpista ha sido puesto en marcha para desalojarlo del gobierno, para terminar con la esperanza de cambio que usted simbolizó.
Un procedimiento maligno de limar la paciencia de la gente se puso en movimiento con un mecanismo de pinzas para ahogarlo con la fuerza bruta en las calles y con la demagogia parlamentaria en el Congreso.
Todos los días la vida de la gente se vuelve inviable por cientos de conspiradores que salen a la calle para convertir el tránsito en un infierno y el simple hecho de pretender trabajar en un caos.
Usted, señor, eligió un camino inviable: negociar con Satanás y, en mucha medida, lo hizo encubriendo a Satanás, evitando que él y sus arcángeles en la Justicia, en el poder legislativo y en las provincias, vayan presos.
Empezó haciéndolo al ocultar la herencia que recibió, no dejando saber el desastre que el gobierno anterior había dejado. Lo hace todos los días evitando detener esta inmundicia.
SALGA A DEFENDER SU GOBIERNO, SEÑOR.
Y FUNDAMENTALMENTE SALGA A DEFENDER A QUIENES LO VOTARON DE BUENA FE,
creyendo que usted iba a terminar con toda esta mierda.
Mostrándose como pusilánime nunca logrará el favor de quienes quieren verlo en el piso y, por ese camino, va a perder el apoyo de quienes quieren verlo en la cima.
Está en sus manos terminar con la decadencia populista a la que el peronismo viene condenando a la Argentina desde hace 70 años.
SEA VALIENTE Y TENGA LOS HUEVOS QUE SE PRECISAN PARA EXPLICAR Y ENFRENTAR TANTA MISERIA.
Apóyese en la base democrática que lo votó, antes de que esta también lo abandone.
Aunque no sean las maneras que más le gustan, eche mano a la autoridad de la investidura presidencial para recordarle a la sociedad quien ganó y por qué ganó.
Si usted no sale a defender el cambio que propuso, el tren fantasma del pasado lo va a atropellar y eso no es lo peor, por qué nada uno puede decidir su propia condena: Lo peor es que nos va a condenar a todos nosotros, a todos los que solo cometimos el simple pecado de confiar en usted.
