Por cierto, los Mejores Casinos siguen hoy activamente los Juegos Olímpicos de París. Los operadores de los clubes de juego reaccionan positivamente ante cualquier situación curiosa. Para los clientes de los casinos, los organizadores lanzan torneos temáticos o emiten nuevos bonos sin depósito. Por lo tanto, si los participantes de las Olimpiadas tienen que enfrentarse a problemas y escándalos, los clientes de los casinos online argentinos sólo encuentran beneficios en forma de generosos regalos.

Maratonista en coche

Hoy, gracias a la tecnología, es posible seguir los movimientos de cada corredor en el recorrido, pero en el pasado todo era mucho más simple y se hacía sin transmisiones televisivas. En 1904, en los Juegos Olímpicos de San Luis, tuvo lugar uno de los incidentes más curiosos de la historia de los Juegos: el estadounidense Fred Lortz no pudo soportar el calor durante el maratón y detuvo la competición en el kilómetro 15. Se subió a un coche de alquiler. Se subió a un coche de autostop y recorrió casi 30 kilómetros antes de descansar, volver a correr y terminar primero, aceptando feliz los honores de campeón olímpico. Sin embargo, menos de media hora después se descubrió su engaño y Lortz fue descalificado de por vida. Un año después, fue perdonado y ganó el maratón de Boston sin ayuda de un coche.

El famoso salto con pértiga

En los primeros Juegos Olímpicos, las curiosidades eran bastante comunes. Por ejemplo, en los mismos Juegos de San Luis, la actuación del japonés Sawao Funi en el salto con pértiga fue memorable. Funi se puso creativo enterrando su pértiga en la arena y trepando por ella para superar la altura. Cuando los jueces le indicaron que necesitaba una subida, no lo dudó, la hizo y repitió el mismo truco. Sin embargo, su intento de récord olímpico no se contabilizó y posteriormente fue descalificado. En respuesta, Savao acusó supuestamente a los árbitros de racismo, pero se desconoce qué ocurrió exactamente. Además, su nombre no figuraba en las tarjetas de puntuación finales, lo que desató la polémica sobre si Funi había competido realmente o no. Sin embargo, como sabemos, no hay humo sin fuego.

La cuestión de género

Las autoridades deportivas modernas y el COI son ahora más progresistas en cuestiones de género, pero la situación solía ser diferente. En los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936, un hombre vestido de mujer, Dora Ratjen, representante del equipo nacional alemán, compitió en salto de altura femenino. Más tarde se supo que se llamaba Heinrich y que había sido criado como una niña, experimentando “contradicciones de género”. No obstante, Heinrich se sentía hombre y se sentía incómodo con su situación, pero siguió compitiendo en pruebas femeninas. Quedó cuarto en los Juegos Olímpicos y luego ganó el Campeonato de Europa de salto femenino con récord mundial. Sin embargo, pronto quedó en evidencia y abandonó el deporte.

Los legendarios tres segundos

La final de baloncesto de los Juegos Olímpicos de 1972 en Múnich quedará para siempre en los anales del deporte mundial. En este partido, el equipo de la URSS derrotó al de Estados Unidos, aunque tres segundos antes del final del partido el equipo soviético perdía 49:50. El primer intento de poner el balón en juego fue infructuoso: los árbitros iniciaron la cuenta atrás antes de lo necesario. A pesar de las protestas de los estadounidenses, se permitió a Ivan Yedeshko volver a introducir el balón desde un lado de la pista. El pase fue para Alexander Belov, que lanzó el balón a canasta. De este modo, el equipo soviético ganó su primera medalla de oro en baloncesto en los Juegos Olímpicos, pero los estadounidenses se negaron a reconocer la derrota y no aceptaron las medallas de plata.

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