Gianni Infantino, presidente de la FIFA, fue contundente con respecto al éxito global que tuvo la Copa del Mundo que finalizó el domingo en Francia y que coronó a Estados Unidos como nuevo campeón del mundo. Lo dijo una semana antes de la final, porque los números ya eran elocuentes. Uno en particular. “Mucha gente ha sintonizado por primera vez para seguir un partido de fútbol femenino, y ha visto que es fútbol”, aseguró el suizo. Además, que se hayan vendido el 75 % de los boletos en todo el torneo es un gran éxito para la FIFA.
La comparación abruma. Según las estadísticas del ente mundial, el anterior Mundial, disputado en Canadá en 2015, el torneo fue visto en total por unos 500 millones de espectadores. En tanto, el de este año se estima que más de 1000 millones en todo el mundo siguieron las alternativas del evento en todas las plataformas.
En el estadio de Lyon, donde se disputó la final entre Estados Unidos y Holanda, hubo un total de 57.900, la cifra más alta del siglo XXI en el máximo torneo femenino.
La respuesta de la FIFA al éxito por ahora tiene cinco propuestas: crear una Copa Mundial de Clubes y una Liga Mundial Femenina; ampliar los participantes en la Copa del Mundo de 24 a 32 equipos; duplicar el premio para la siguiente Copa Mundial Femenina de la FIFA (de 30 a 60 millones de dólares); y duplicar la inversión en los próximos cuatro años de 500 a 1000 millones de dólares.
