En su debut en el grupo 3, el equipo de Gallardo venció 3 a 1 a Independiente Medellín con tantos de Alario -de penal-, Driussi y Martínez Quarta (descontó Quintero). El partido estuvo detenido una hora porque la lluvia inundó el terreno de juego del Atanasio Girardot.
Desde hacía varios días la tormenta no daba tregua a Medellín. El pronóstico anunciaba que las condiciones no cambiarían el miércoles. Los meteorólogos colombianos acertaron. El transcurso de las horas bajo agua hacía pensar que sería difícil que el partido se jugara, más allá del trabajo, tan esforzado como humano, de los asistentes de Independiente Medellín para ganarle la batalla al clima y acondicionar la cancha.
Cuando los jugadores ingresaron, cinco minutos antes del pitazo inicial, el campo estaba plagado de charcos. El rato que llegó a jugarse hasta la suspensión fue un chasco: los futbolistas chapoteaban en el terreno, la pelota no rodaba, hacer un pase era una quimera y procurar construir una maniobra asociada, una misión imposible.
El árbitro brasileño Wilton Pereira Sampaio porfió hasta los 26 minutos, cuando los gritos desencajados de Marcelo Gallardo lo llamaron a la reflexión. Su par del DIM, el argentino Luis Zubeldía, defendía la postura contraria, ya que si el encuentro se suspendía, debía reanudarse el jueves y su equipo tiene que enfrentar a Atlético Nacional el sábado por el torneo local. Un conciliábulo de tres minutos en el círculo central se zanjó con la salomónica decisión de suspender por tres cuartos de hora el duelo.
La próxima prueba para River en el torneo será el 13 de abril en el Monumental frente al modesto Melgar de Perú.
