Se conoció que se hizo una denuncia, por la ausencia del animal metálico. Lo cierto es que muchos datos oficiales no hay, el robo atroz e innecesario se perpetró el mismo día de la exposición.
Gran desánimo manifestaron los que se tomaron el tiempo de hacerlo y donarlo. La municipalidad consideró y rotuló el hecho como un delito ya que tenía un sentido cultural.
“Cuando el gallo no canta”
