Raúl Ortiz Abdon pareciera no tener límites y tampoco le encuentra límites a los usos que pueda tener un objeto. Quiso robar. No la pensó mucho, ni se tomó mucho trabajo para seleccionar a las víctimas. Decidió robarles a sus propios vecinos, un hombre y su hijo que viven justo al frente de su casa, en el barrio Carlos Pellegrini de Villa Mercedes. Al tenerlos casi a la mano, vigilarlos casi no fue una tarea. Aprovechó la noche del 29 de noviembre para hacerlo. Primero arrancó un televisor, instalado en una pared, y lo llevó al techo de una casa colindante a la suya. Y regresó por más. Esa segunda vez equipado con un improvisado, pero tierno medio de transporte para el botín: un changuito para bebé. Cargó todas las herramientas de trabajo que halló, tapó todo eso que no le pertenecía con una manta y así salió a la calle, fingiendo llevar a una criatura en el carrito. A la salida se topó con sus vecinos, quienes al levantar la frazada del cochecito descubrieron que no era ningún padre que había sacado a pasear a su hijo.
Apenas vio a los dueños de la vivienda, se sintió acorralado. No tuvo mejor idea que regresar al interior de la casa, donde no halló escapatoria. En lo que intentaba salir, los policías de la Comisaría 40° y de la División Respuesta Inmediata Motorizada (DRIM) estaban en camino. A los minutos, lo demoraron. Y, a las pocas horas, con tanta evidencia que no dejaba lugar a la duda de que había entrado a adueñarse de lo ajeno, la fiscal adjunta Cecilia Framini ordenó su detención.
Dos días después, el joven de 24 años fue imputado por “robo agravado por efracción de ventana”. La fiscal le detalló al juez de Garantías, Matías Farinazzo Tempestini, que todo ocurrió en calle Carlos Pellegrini al 600, alrededor de las 21:15. “Entró por una ventana rectangular, que rompió, arrancó el televisor que tenían en el living”, relató.
Trabajó por etapas. Tras retirar el aparato, del soporte que lo sujetaba a la pared, llevó la TV a su domicilio, donde viven tres familias. “Lo escondió en un techo”, indicó Framini.
Después regresó a lo de sus vecinos por el resto del botín, varias herramientas que encontró en el living. “En el carrito puso todos los elementos y cuando llegó el damnificado y su hijo lo agarran con el changuito. Levantaron la manta y vieron que eran las herramientas de ellos”, narró.
[{adj:166792} ]
Ese día la representante de Abdon, la defensora oficial, Ximena Bertoli, solicitó cuatro días de prórroga del arresto para tener tiempo de estudiar la causa. Cuando ese plazo venció la fiscal reiteró su pedido de prisión preventiva para el joven. Pero la defensora argumentó que no se trató de un robo consumado porque su asistido no pudo disponer del botín, pues los policías lo detuvieron esa misma noche.
Framini remarcó, por su lado, que Abdon sí logró llevar a cabo la sustracción, dado que al televisor ya había conseguido retirarlo de la vivienda y esconderlo sobre un techo. Los efectivos lograron recuperarlo porque la familia que vive en el domicilio, donde dejó el aparato, le permitió ingresar y revisar.
El juez de Garantías también entendió que el robo sucedió y no podía tipificarse solo como un intento, además, del hecho de que existió violencia, ya que rompió una abertura para entrar a lo de sus vecinos. Por eso lo envió al penal por los siguientes 45 días. Sin embargo, ese corto tiempo en la cárcel podría no completar ni a una semana si un tribunal le da la derecha a Bertoli, quien anticipó en la audiencia que apelará la resolución de Farinazzo Tempestini, para que el imputado vuelva a ser un hombre libre.
Escucha Radio Popular San Luis en vivo: https://radiopopularsanluis.com.ar/radio
