La primera puñalada le dañó dos órganos y la segunda, otro más. Y fue esa última estocada, la que recibió por la espalda, la que resultó ser mortal. Al menos eso explicó uno de los tres forenses que realizó la autopsia del joven, que fue asesinado por el vecino de su cuñada en Concarán, porque le habría molestado el volumen de la música en lo de su vecina. 

El especialista explicó que la víctima recibió la primera estocada en el costado izquierdo de su torso, debajo de una costilla. Eso le perforó los intestinos y el hígado, refirió una fuente judicial. Fue esa herida, la que le afectó el hígado, la que le causó un shock hipovolémico, es decir un sangrado interno incontrolable que le impide al corazón bombear la sangre suficiente y que paraliza al resto de los órganos.

Si bien esa pérdida abundante de sangre por si sola pudo causarle la muerte, fue la segunda puñalada la que se cobró la vida de Corro, antes de que pudiera ser asistido por un médico. Esa estocada lo alcanzó en el dorsal derecho y le perforó el pulmón de ese lado, refirió el informante.

Corro fue asesinado la madrugada del sábado. Él había estado reunido con su novia, en la casa de su cuñada y la pareja de ella, en el barrio Paulino Sosa. Según la declaración de esos testigos, alrededor de las cinco de la mañana, Tobares, quien vive en uno de los departamentos de ese complejo, fue hasta lo de la cuñada de la víctima para quejarse de que el volumen de la música estaba demasiado alto.

ED

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