La zona sur de la ciudad de San Luis se transformó en un desconcierto a causa de la desaparición o robo de logos o letras de vehículos de diferentes marcas. A tal punto, que, en las redes sociales, los posteos no se hicieron esperar, tratando de llevar conciencia, a esta especie de juego robo que vuelve a la moda después de 11 años.
Negocios ilegales y robos hay muchos. Algunos más raros o particulares que otros. Uno que aparece cada vez más a menudo pertenece al grupo de los más extraños. El robo de insignias de las marcas de los autos, tanto de los logos, como de las letras metálicas. No es nuevo. Se presume que en el año 2009 y 2010 el epicentro fue en Córdoba, también se replicó en Santiago del Estero y la Provincia de Buenos Aires, y ahora se hace costumbre en San Luis.
Es casi imposible tener datos oficiales debido a que, como los seguros no cubren este ilícito y son pocas las denuncias que llegan. En las redes sociales la ley es diferente, parece tener sus propias reglas, sin pelos en la lengua, una persona publica para encontrar resultados inmediatos, cosa que puede suceder o no.
“Néstor” por la red social Facebook intenta encontrar elementos robados a su automóvil Volkswagen, aduciendo que tiene pruebas del robo y buscando que el malhechor vuelva por voluntad propia.
Lo turbio de estos robos pueden ser con fines de drogadicción
Plástico cromado derretido:
Efectivamente, la resina plástica de las insignias puede producir, derretida, un componente alucinógeno que sirve para drogarse. El mismo se obtiene a partir de la mezcla del plástico cromado del que están hechos estos elementos junto con el pegamento que los adhiere al auto. Para eso, como se ha dicho, deben hervirse o derretirse. Luego de esto, pueden fumarse en pipas caseras o componentes similares.
Estas drogas son una muestra más de la degradación social que generan estas sustancias. No solamente por lo que generan en sí mismas, sino porque la adicción, entendida como hábitos de conductas peligrosas o de consumo indebido de productos que generan una dependencia psicológica y fisiológica, obliga a sus víctimas a consumir. Y esto, en un contexto de crisis económica y dificultades, puede profundizar el problema llevando a hacer cualquier cosa o a buscar en cualquier ámbito la posibilidad de hacerlo.
Droga, Economía, y negocio
En efecto, como cualquier otro negocio, la comercialización y el consumo de drogas varían según la situación económica del país y por las diversas tácticas para obtener ganancia. Esto implica tener drogas cada vez peores y más impuras, a la luz de obtener beneficios por parte del narcotráfico.
Por ejemplo, según una investigación del sitio de divulgación científica El Gato y La Caja, de Ezequiel Arieta, José pedro Prieto y Carlos Damin, el llamado “Paco” no es otra cosa que cocaína fumable que constituye uno de los pasos intermedios en el proceso de obtención de esta droga y que es, por ende, más impuro, fácil y rápido de elaborar.
El “paco” surgió, entonces, como una droga más barata o accesible que la cocaína, y una de las razones para que esto suceda radica en la necesidad: la adicción hace a la droga imprescindible, por lo que siempre va a haber gente dispuesta a comprarla. Esto hace florecer negocios o puede generar que la gente adicta, en caso de no poder acceder a la droga por falta de recursos, múltiple sus esfuerzos en conseguirla o encontrar algo parecido.
Este panorama pavimenta el terreno para nuevas estrategias a la hora de conseguir drogas, aprovechadas, a su vez, por quienes las comercializan. En ese punto, el aumento del robo de las insignias para consumir el plástico cromado derretido sigue esta lógica y, contiene riesgos tóxicos mayores en términos de salud. Aparece, en este punto, como un episodio más de esta temática.
