El mencionó que, si bien comprar y vender productos sueltos, suele ser más rentable, la situación se encuentra complicada para todos y la ventaja que su negocio podría tener, no es tan significativa.
Los productos que no son de primera necesidad, como el arroz, los fideos o la leche en polvo, entre otros, son cada vez menos pedidos en su comercio.
Los frutos secos son productos los cuales ya llevan muchos años vendiendo, pero estos ya pasaron a ser considerados un lujo, por lo tanto, son cada vez menos comprados. Otros productos, que son importados, como los condimentos, han subido mucho sus precios, también la harina y los panificados.
Algo que destaca, es que la gente ahora compra lo que puede, a veces para tener en el día. Por ejemplo, en su comercio, la cantidad mínima de yerba que alguien se podría llevar, era de medio kilo, pero ahora tuvieron que anular esa restricción, ya que a veces la gente llega a comprar $50 o incluso $20 de yerba para usar en el día, ya que no se pueden permitir comprar una cantidad mayor.
Además, los precios que se manejan en el comercio, suelen cambiar de semana a semana, por lo que es muy difícil mantener un precio concreto, aunque él hace todo lo posible para mantener los precios.
Aún así, Pablo, que lleva 23 años con su negocio, mencionó que ha vivido momentos parecidos o incluso peores con respecto a la inflación, así que ya tiene experiencia con respecto a la inflación y los cambios repentinos en los precios.
