“La pandemia nos agarró en Panamá, cuando estábamos por viajar de Panamá hacia Buenos Aires, desde ahí empezamos a ver todo lo que acontecía en cuanto al tapaboca, ya veíamos gente con mucha protección y comenzamos a tener incertidumbre sobre nuestro vuelo”, comentó Joel.
“En Venezuela nos reinventamos, tuvimos gente que nos apoyó desde San Luis, hasta que la economía de acá se empezó a frenar y lo que hicimos fue armar una especie de negocio allá que lo hicimos funcionar a media máquina. Yo soy diseñador, cosíamos ropa, empezamos a ayudar a microemprendedores de allá que estaban comenzando y esa fue una manera de poder sobrevivir”, agregó José.
“En Venezuela se sobrevive, cuando llegamos ya habían tomado medidas, donde regía el toque de queda, comenzamos a usar el tapabocas definitivo y no hubo mucho contagio porque todo el mundo estaba asustado por la incertidumbre de cómo era el virus. Es un país muy tropical, eso ayudó a que no proliferara el virus y que no se extienda mucho”.
Los vuelos de repatriación se hacían en Caracas: “nosotros estábamos muy lejos y estaba todo cerrado, podías cruzar y llegar a base de coimas, pero nosotros no teníamos plata para hacerlo”.
En cuanto a la salida de Venezuela dijeron lo siguiente: “nos dijeron que el 7 de enero volvíamos, tomábamos el vuelo desde Caracas, pasaron tres días y nos dijeron que el Gobierno no dejaba entrar al país a la Aerolínea y ahí tomamos otro plan para salir del país y terminamos saliendo por Colombia ilegalmente y era lo que Dios quiera salir por la `Trocha´ de Colombia, el país nos atendió muy bien”.
“Nuestro negocio acá en San Luis murió, pero estamos tratando de resurgirlo creando una marca de ropa más versátil para estar en casa”, concluyeron Joel y José.
